viernes, 27 de septiembre de 2013

Deus ex machina (II)

Deus ex machina o Hágase el milagro...

"Sólo el capital es Dios y el dinero su profeta".

Las fuerzas de la cultura y las del trabajo, reconciliados en Extremadura por fuer del común deseo de encontrar una vía para una política sin salidas como las que nos han llevado a la postración parece que van a ser por fin amalgamadas por el cemento del capital, lo cual va a dar sus frutos de un momento a otro y de nuevo Extremadura sacará a España de su sopor y de sus eternas discusiones. Somos los mejores y lo demostraremos en un plisplás. Ahora explico este optimismo por otra parte tan usual en mis opiniones...

Tengo demostrado mi apego a todos los dioses y a algunas diosas de los distintos Olimpos y paraísos donde moran, unos y otras más pendientes de sus asuntos que de los nuestros, como es natural. Desde los dioses fenicios, que tienen más de un templo y unos lugares a ellos dedicados, o Grecia, cuyos dioses suelen visitarnos cada año en Mérida, la India con Siva y Vishnu en lo más alto, México... con las antiguas deidades nahuatl, Tláloc, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, reconvertidos en Huitzilopochtli y Coatlicue, (por no mencionar al dios de las llanuras, Manitú, o los egipcios, tan enigmáticos ellos, sin olvidar al uno y trino (debe ser porque es compartido por TRES religiones monoteístas, en mi libre interpretación de algún dogma que otro), con lo que demuestro que no soy yo incrédulo de manera alguna, y por eso espero que no me condenen más de lo que ya esté, por decir lo que vengo diciendo desde que en la facultad aquella que estaba junto al Palacio de Semillas de la Moncloa aprendiera yo cuatro cosas de forma peripatética, mientras recibía didácticas charlas en los jardines, cuando los penenes hacían su huelga general revolucionaria en el Paraninfo. ¡Qué tiempos aquellos, en que Raimon era aire fresco en Madrid, y se escapaban tantas lágrimas viendo el estreno de “la Ciutat quemada “...

Yo solía decir que “Sólo el capital es Dios y el dinero su profeta”, tratando de sintetizar en esa frase algunas ideas que aún alimento, acerca del fetichismo de las mercancías (especialmente la mercancía “dinero”, tan particular ella) y la alienación a la que llevan ciertas concepciones del mundo...
Y de repente, aparece el profeta de ese dios en Extremadura, cuando nadie lo esperaba. ¿Deus ex machina? Efectivamente, como ocurriera en el teatro antiguo cuando aparecía un personaje, generalmente uno de los dioses metomentodo que se gastaban los griegos, aparece en escena un elemento externo que va a resolver esta historia de declive extremeño, sin que venga a cuento o responda a otra lógica que a demostrar que “el reformismo neoliberal” es lo mejor que se ha inventado, desde la rueda, para desarrollar un país...

Héroes de (los títulos de) crédito...
O a lo mejor se trata solamente de demostrar que siendo persistentes, trabajadores, y sin ideologías que nos confundan, alcanzaremos el bienestar (ese que dicen que tuvieron un día en otras latitudes)... Yo no acabo de entender esta visita, aunque la agradezco en el alma si viene a echar una mano con uno de los problemas acuciantes que se tiene, cual es la escasez crediticia. Aunque no sólo de crédito viva la empresa.

Falta coherencia en este viaje inesperado del principal financiero del país (y del mundo, según sus exégetas) y su súbito interés en una región que supone un porcentaje muy bajo de la población y del PIB nacional. Un “Deus ex Machina” que aparece en esta película de horror, como si fuera Gary Cooper en High Noon, John Wayne en El Alamo, o la sorprendente nave espacial que salva a Brian del hostiazo... Recursos de guionistas a sueldo que suelen usar para completar la urdimbre de la trama. Sólo nos falta saber sencillamente que es lo que se trama. 

Porque estas salidas del guión, aunque sean espectaculares en la puesta en escena, pudieran resultar poco creíbles y artificiosas. Al final, puede que diga el pueblo llano lo mismo que dijo Rick en Casablanca: "De todos los restaurantes de todas las ciudades en todo el mundo, ella tenía que entrar en el mío"... y no es precisamente Ingrid Bergman quien ha entrado...

No me llega la camisa al cuerpo... ¿seré un descamisado sin saberlo? Iznogud, el visir que quiere ser califa en lugar del califa, debe estar de un humor de mil demonios, está a las puertas y yo no sé si ponerme a servir o buscar criada. O mejor, hágase el milagro, y hágalo el diablo. Seguramente no tengamos muchas más opciones.