martes, 24 de septiembre de 2013

El aspa de San Andrés, en el capotillo...

Crónica costumbrista me va a salir, porque resulta que mientras la mayoría se dedica con denuedo y con unas excavadoras de no te menees a removernos la tierra legislativa debajo de los pies a fuerza de reales decretos, la leal oposición sigue atentamente la evolución de su ombligo, con lo que va a ocurrir, tal como dijera en su día el ínclito Alfonso, que a España no la va a reconocer ni la madre que la parió. Porque no es que vaya a dejar de ser franquista (que para eso hacen falta más que decretos...) sino que va a dejar de ser hasta homologable con Europa, porque el modelo que siguen viene a ser friedmanita y esto se va a parecer más al territorio libre asociado a Cataluña que a la España que solía ser.
Martirio de San Andrés

De modo que se dedican a distraernos con unos u otros señuelos como ahora parece que quieren hacer con los husos horarios, que usan como capotes que echan por encima del morlaco para que no sepamos ni por dónde nos entra la gangrena. Eso me lleva a recordar una copla extremeña (lamento no tener más información, pues era yo muy chico y ya no tengo a la fuente) sobre un diálogo entre la madre y su hijo, que decía, en las estrofas que recuerdo:

  • A la madre mía, que me he de casar, con el capotillo que Vd. me ha de dar
  • A la madre mía, por amor de Dios, aunque yo no coma en un año ni en dos
  • Hijo mío, no seas tonto, lo primero es el comer
  • Madre, no sea Vd. necia, la barriga no se ve.
Imperio Español
De modo que es mejor cubrirse con el capotillo, que a modo de engaño o de penitencia nos han puesto, aunque los pecados los hayan cometido otros. Hace pocos años todavía, se colocaba a los ajusticiados por la inquisición un capotillo o capisayo amarillo, cual si obispos fueran, con una cruz de paño o bayeta colorada, en forma de aspa, que se ponía en recuerdo del martirio de San Andrés, aspa que, por casualidad, era la bandera nada menos que del Imperio español. La cruz de San Andrés, símbolo de la ignominia, que plasmó Goya magistralmente. ¿Por qué serán tan retorcidos ciertos sujetos?
Intentaré convencer a mi hijo más pequeño (para mí ya es tarde) para que estudie derecho y pueda intentar descifrar algún día las leyes y no se pierda en el campo de minas en el que están dejando la legislación. En cualquier otro país podría estudiar cualquier otra disciplina, pero aquí no queda sitio más que para los leguleyos...

Del martirio a la gloria o viceversa, pero siempre con engaños.