lunes, 17 de marzo de 2014

Boris cogió su fusil...

Quisiera recopilar algo la situación de estos días que pueden ser históricos, a partir de lo que vengo viendo en varias fuentes. Están haciendo la guerra tan "inevitable" como lo fuera la I Guerra Mundial (que en cierto sentido fue precursora, vía Versalles, de la II) y ello porque que se han puesto sobre la mesa intereses vitales para las grandes naciones de hoy (las que son y las que las quieren ser o volver a ser...) Para Rusia, su hinterland no es negociable, y bastante es que haya tenido que soportar que Polonia o los países bálticos o media Europa central haya dejado de ser "cliente" de su industria, entre ellas la militar.
 
 Ucrania No es la Turquía que se equiparaba con Cuba en ser una "cuña" en territorio enemigo. Ucrania es Rusia a todos los efectos, por mucho que se quieran ahora airear diferencias inesenciales que separen a ambos Estados. Las interrelaciones entre ucranianos y rusos, por ejemplo en la política o en el ejercito, son conocidas; de ahí que se llegara amistosamente a la devolución del arsenal nuclear (que por cierto se viene desmantelando por acuerdos comerciales varios entre la Federación Rusa y USA, en los propios Estados Unidos). Así visto, no habría razones para temer, pero el hecho es que se ha puesto en juego la credibilidad de Estados Unidos y la fuerza de la decisión que esté dispuesto a ejercer en "defensa" de sus aliados. Recordad la guerra de las Malvinas...

Las sanciones serán aplaudidas en Occidente y se intentará demonizar a Rusia (que ES la agredida en realidad, y desde hace décadas) y ante las enormes posibilidades de negocio que podría suponer para muchas multinacionales, los clarines de guerra sonarán en Europa, dividiendo a la UE: UK y Francia tienen "la bomba" pero Alemania es rehén de su derrota, todavía, en la II Guerra mundial y sería la que más sufriría en un conflicto hoy, por su situación... Está obligada a contemporizar y tratar de mediar, porque nunca podrá imponer sus tesis.
 
Y la población civil, europea y americana, en vez de estar protestando ya de los intentos militaristas a los que nos quieren llevar gente que solamente busca su lucro, nos pondremos detrás cada uno de sus banderas tan pronto empiece el tiroteo... En 1914, la izquierda europea se decía "internacionalista" y en cambio fue a la guerra provocada por sus burguesías. Ahora, ni siquiera hay burguesías ni izquierdas, y tenemos a los "pensadores" hablando de los malísimos que son los de Europa del norte con los de Europa del sur y sandeces similares.
 

Por todo esto, la guerra del 2014 puede ser aún más inexorable y destructiva para Europa de lo que lo fue la de hace un siglo. Y algunos se frotarán las manos después, si tuvieran la suerte de quedar con brazos.
 
NO A LA GUERRA: Conviene ir gritándolo, mientras podamos.

viernes, 14 de marzo de 2014

El Undécimo: pagarás los impuestos.


Solamente hay dos verdades eternas: Dios y los impuestos, decía un ciudadano cabreado de los Estados Unidos nacientes, que debióo pensar que aquello que iba a ser Jauja sin reyes tampoco le libraba del recaudador. Y en esas estamos con lo de la Reforma Montoro, aún no nacida pero ya cadavérica. Me explicaré si soy capaz, porque hace mucho que he renunciado a la pretensión de los sociólogos sistémicos que afirman que los sociólogos no pueden dedicarse a predecir sucesos y que bastante tienen con describir y entender las cosas que pasan. Yo tengo muchas dudas sobre mi esencia de “sociólogo”, pero ninguna sobre mi condición de NO sistémico, de modo que seguiré apostando por adivinar por dónde nos van a dar la próxima pedrada, para tener a mano algún pañuelo con una moneda y taparnos el chichón o la pitera que nos van a hacer.

La undécima tesis sobre Feuerbach dice que “los filósofos no han hecho mas que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de cambiarlo”. Mutatis mutandi, esa creo que es la tarea hoy también de los sociólogos y este puede ser un “undécimo mandamiento”... De modo que voy a predecir los resultados de una reforma que todavía no existe.

La experiencia de estos años negros nos enseña que las “reformas” tan cacareadas vienen siendo negocios particulares y a lo más corporativos de ciertos elementos o grupos sociales minoritarios, que conforman todos juntos eso que se llama el “poder legítimo” en esta sociedad: Cada ministro ha “barrido para su casa” la de sus colegas, confundiendo el interés general con sus visiones particulares de la finca. Así, abogados del Estado o laboralistas al porcentaje, pedagogos al peso, economistas y auditores varios, “gerentes sanitarios” (nueva profesión de gran futuro), gabinetes de consultores expertos en obras privadas camufladas de públicas y los propios encargados del tanto tráfico escritural y mercantil (sin olvidar a los financieros que han de encauzar todos esos ahorros) han visto premiados sus esfuerzos con un trozo de la tarta del Estado que antes pareciera un búfalo y ahora parece ya un ñu descarnado y destrozado por los carroñeros. Lo de la energía y las comunicaciones es ya de traca. Desde la “reforma express” del 135 constitucional, pasando por la “reforma laboral” TAMBIEN escrita antes de tomar posesión (que propio queda este modismo) los responsables actuales de la cosa, siguiendo con “lo” de la sanidad o la educación, la reforma local, la de la administración (que todavía por allí resopla) la de la justicia o el aborto y alguna otra que vendrá, para todos ha habido.

Todas esas reformas hechas para “simplificar” han supuesto un desbarajuste mucho mayor del que ya había y la apertura de nuevos nichos de negocio (esto les gusta mucho a los del "Marketing") y han tenido unos efectos letales sobre el estado de animo y la capacidad de superación de los españoles, que estamos amodorrados contra la barrera de tanto puyazo. Así no es que se salga de crisis o recesiones, es que nos hundimos en la miseria y el desánimo.

Y ahora llega la “reforma fiscal”. Es 14 de Marzo de 2104 cuando escribo esto y todavía no se ha publicado el informe con recomendaciones de expertos consultados al efecto, por lo que no puedo saber lo que nos espera. Pero lo ocurrido en otros “negociados” me hace pensar en lo peor y el haber oído al catedrático que ha dirigido la tarea hablar de que “no hemos dejado títere con cabeza”, no ayuda: por ejemplo, la casa que sea vivienda principal va a ser considerada “una renta” y se cotizará por ella, después de haber cotizado IRPF en los ingresos dedicados en parte a esa compra, IVA en la transferencia y compra de la misma, IBI y mil tasas, gastos, comisiones y figuras impositivas más, convirtiendo la vivienda en objeto de gravámenes múltiples y sucesivos, y la propia vida de los ciudadanos en una fuente inagotable (eso creen) de ingresos para mantener a una Administración (que incluiría la Universidad, desde esta perspectiva) que pretende ser eficiente cuando lo que es en realidad es asfixiante. Esto es lo que nos espera.

En vez de simplificar el ya de por sí arcano lenguaje de los hacendistas, lo que salga será directamente ininteligible, y en vez de aligerar la administración tributaria, los ciudadanos tendremos que contratar a la fuerza un “asesor” (si somos simples trabajadores) para pagar correctamente IRPF o IVAS descompuestos, y dos o tres asesores especializados por ramas tributarias si somos pequeños empresarios, para poder liquidar las tasas sin cuento que aparecerán o se modificarán.

Esta parece ser la forma que han encontrado estos lumbreras de “crear empleo”, fomentando los trabajos innecesarios en una sociedad moderna y competitiva. Devolvernos al estado de súbditos dependientes de los amanuenses, que nunca hubiéramos debido soñar en dejar de ser.

Nos están asfixiando, y así (y este es un triste corolario que cabe hacer y del que yo creo que no hay consciencia suficiente) hasta se llega a entender que haya mucha gente que esté dispuesta a dejar este barco decrépito, aunque tengan que remar. Y entretanto, los defraudadores llevándose los euros a espuertas, para lavarlos en sus buhíos...
Ya está hecha mi predicción; ¿Va un cafelito?

viernes, 7 de marzo de 2014

2001: Ulises no acaba de llegar...

2001 Ulises no acaba de llegar...


Hasta hace unos meses (con Siria como resto indecente de una política criminal de acoso y derribo del pan-arabismo laico) los medios "libres" hablaban de una "primavera árabe" inexistente que, según decían, trataba de "democratizar" los únicos países musulmanes que acaso pudieran llamarse democráticos o al menos en vías de serlo, por mantener sistemas laicos de inspiración socialista, a los que en dicha "primavera" se ha ido destruyendo y retrotrayendo a la teocracia y el fundamentalismo, viejos aliados y amigos de los explotadores mundiales, que mantienen estructuras políticas medievales en multitud de países, para seguir esquilmando sus recursos. Primavera árabe porlohcohoneh, para entendernos.

Pues el plan sigue y ahora le toca a Ucrania, donde al socaire de "entrar en la UE" quieren meterlos en la OTAN y ampliar el supermercado de la muerte que significa esa Organización nacida para la guerra, la agresión y el mantenimiento del terror que hace a las poblaciones sumisas para poder seguir haciendo negocios usureros e inhumanos. Ahora hablarán de la "Primavera eslava" o cosa similar, que ya tuvo su antecedente, por cierto mal cerrado aún, en la Yugoslavia destrozada con la ayuda (pagada) de... Alemania, que reconoció a Croacia Pasando de la UE, por cierto) y dio origen al genocidio posterior, para vergüenza de un país modélico en el mundo como era Yugoslavia, por muchos motivos.

Y todo ello para mayor gloria del grupo belicista que controla en buena medida a Estados Unidos (y a algunos otros que no se resignan a ser "segundones" y hacen negocios con el armamento aquí y allá)  que pretende erigirse en la UNICA potencia mundial, haciendo y deshaciendo guerras y gobiernos en su "periferia", obligando a comprar armas y manteniendo sus beneficios manchados de sangre de todo el mundo.

Todo esto tiene que cambiar y solamente China, Rusia, la India y... la Unión Europea (frágil porque así lo quieren algunos "socios" de Estados Unidos infiltrados en la UE) son los que pueden colocar a ese grupo militarista estadounidense, con la ayuda de su propio pueblo cuando se harte de ser carne de cañón, en el lugar que les corresponde: Ser uno más en un mundo multipolar en el que la guerra desaparezca para siempre del horizonte humano.

Parecerá utópico, pero es posible, y el hombre no puede resignarse a la animalidad y a la violencia neolítica, en el mundo presente.  En 2001, el niño nuevo que cierra la película ya había aprendido, pero no acaba de llegar a nuestra Itaca.

lunes, 3 de marzo de 2014

Nacionalismo-Socialismo: un enfrentamiento falso.

Dedicado a los adoradores.
Watts, 1884
Ayer entrevistó Ana Pastor (jugándose el tipo...) a Marine Le Pen y esta pudo desgranar parte de su ideario. Un ideario que es tóxico y que,  explicado con la vehemencia y la asertividad de esta señora, a más de uno le parecerá "razonable", porque toca las fibras sensibles del miedo atávico que se tiene al "otro".

Pero tengo que decir en seguida algo, que Le  Pen ni mencionó, y es que la "riqueza" de Francia (de muchos de los supermillonarios que tiene) se sigue basando en la explotación ilegal de territorios y recursos que son "franceses" manu militari, y no por decisión de los habitantes de esos mismos territorios. Sus propuestas de "cerrar la puerta de Francia" cuando le convenga (¿a quién?) y creerse en cambio con derecho "divino" a intervenir en cualquier parte es sencillamente criminal.

No hay mucha diferencia, y esto es lo que más importa aclarar, entre Salmond (el escocés) Cameron (el que sólo quiere lo bueno de Europa pero no el compromiso común) Mas (el ex-honorable que abusa de su cargo para legitimar la xenofobia anti-española) y la propia Le Pen. Todos ellos son servidores de Mammon, el dios del capital, al que tratan de ocultar debajo de sus banderas, sin darse cuenta de que le asoman los cuernos por todas partes.

Todos ellos son enemigos públicos de la humanidad racional en tanto que son nacionalistas excluyentes y falaces, que menosprecian y no dudan en explotar a los pobres del mundo.


Conviene tener claras estas cosas, porque por mucha "modernidad" que quieran vender, ciertas ideologías pertenecen no ya al pasado sino al neolítico y es ahí donde están todos los citados y algunos que no cito, pero que se están poniendo de moda, otra vez, por ejemplo en Ucrania.


La confrontación "nacionalismo-socialismo", por mucho que se quiera ocultar, sigue siendo la falsa disyuntiva que el capital maneja para seguir manteniendo al mundo bajo sus botas.

jueves, 6 de febrero de 2014

Piedras al diccionario y polisemias populares varias...

Para aquellos de vosotros. incrédulos que os contáis por decenas entre los que me leen de vez en cuando, aquí tenéis la prueba de la inefable sapiencia del noble pueblo emeritense de la parte baja (cerca del río) y de como le ponen al tiempo buena cara...

Estoy pensando en mandar esta crónica verídica y calentita al "The Daily a la Zambomba" pero no me atrevo, hasta que no me den una credencial de prensa como Dios manda, que por lo menos me permita ir al Teatro con alguna facilidad para escribir mis crónicas, y no tenerme que apoyar en las piedras... Vamos allá:
Curtura populáh.

Esta es la pintada antológica que he visto en un muro (menos mal que es de los nuevos...) en Mérida que dice "igos de puta"... Me ha dejado pensativo el "slogan", reflexionando acerca de la suprema sabiduría y elegancia, así como el dominio de la lengua y de la cultura clásica que demuestra el ínclito pueblo emeritense, en la medida en que el autor de tal llamada quepa ser asignado a una ciudad, cuando en realidad genios así escapan de los límites de sus terruños para ascender, cuales Sancho Panzas cualesquiera, a las cimas de la universalidad literaria y hasta filosófica.

En tiempos tan atroces como los que corren, ese genio de la ciudad, en vez de despotricar contra el mundo entero y culpar a los dioses por habernos negado sus bendiciones, nos pide que nos vayamos de lupanar en lupanar, adorando a Baco, mismo, como si no fuera mucho mejor esforzanos en el trabajo para poder ofrecerle sacrificios a Ceres, un suponer, y que nos cambie esta mierda de suerte que nos aflige.

La única pega que cabe ponerle a tan insigne benefactor es que, por las prisas se conoce, no pusiera la última "s" y, si acaso, que pudiera ser medio francés (y no emeritense puro) ya que pronuncia la "r" un poquito aguardentosamente.
Por lo demás, la vida sigue igual.

Igos de putas, ¡ea! (¡Aunque no sea política ni ortográficamente correcto!)

martes, 21 de enero de 2014

Por una Mayoría Constituyente; primera piedra: Constituirse.


Por una Mayoría Constituyente:


Los temas que voy a abordar los he ido desgranando anteriormente en otros trabajos (1) por lo que intentaré aquí sistematizar y resumir la propuesta que vengo haciendo (con poco éxito, naturalmente) de  constituir alguna nueva estructura política que pueda contribuir a resolver problemas que están, a mi juicio, desbordando la capacidad y la voluntad de los protagonistas políticos existentes hoy. La tesis de partida es que el Estado español está al borde de la quiebra. Y ello ha de preocuparnos. El Estado español surgido de la transición arrastra fortísimas connotaciones
autoritarias cuando no anti-democráticas procedentes de su inmediato antecesor, el Estado franquista, que históricamente se había encargado de configurar el propio concepto de Estado “moderno” durante la posguerra, (toda vez que a la República se le hurtó violentamente la posibilidad de la modernización de las estructuras caciquiles preexistentes), ese Estado, en cuya Constitución de 1977 trató de plasmar principios éticos y convertirlos en una realidad moderna y operativa, no ha conseguido su propósito declarado en el Preámbulo.

Tras la pérdida del impulso reformista de los herederos “civilizados” del franquismo (UCD) vino el agotamiento de la reserva ética del socialismo español, que se produjo en dos fases, la primera por la corrupción galopante de los últimos años del felipismo y la segunda por la inanidad y falta de proyecto estratégico del zapaterismo, para concluir con un PP que (aunque puro franquismo sociológico, y por lo tanto con un fuerte componente “estatalista” inscrito en sus genes, eso sí, de un Estado que era “de su propiedad”) se preñó de neoliberalismo con Aznar y ha terminado siendo el dinamitero del Estado (y no sólo me refiero al “Estado de Bienestar”, que también) al privatizar todo lo que fuese susceptible de negocio (Telefónica antes, Ley del Suelo, o red ferroviaria y Ley de Costas, ahora) poniendo al país en manos de los estafadores y especuladores de toda laya, destruyendo incluso el equilibrio territorial.

El penúltimo episodio de esa entrega de España al capital (en la que han ido de la mano PSOE y PP, con sus excrecencias perifericas CiU y PNV, todos ellos beneficiarios de la degradación de la política española y “detentadores” del poder) ha sido la reforma express del Artículo 135, votada al alimón por los cuatro partidos, y que coloca a los banqueros como los dueños únicos y determinadores de las políticas de la nación. Todo lo que ha venido después es consecuencia de esa entrega de la hegemonía de la política al poder financiero. Se hace sólo lo que ellos quieran y con las condiciones y ritmo que impongan. Nos exppolian con impuestos y otras exacciones (precios “públicos”, le llaman) y los convierten en dividendos que invierten después donde les parezca, sin responsabilidad social alguna que les frene en la “búsqueda del beneficio”, tan aplaudida por los turiferarios del liberalismo, que se reparten entre el Congreso y la prensa.

El Estado español por tanto, o mejor dicho, el sistema de partidos de la transición, PSOE-PP-CiU-PNV,, está quebrado a causa de la corrupción y el neoliberalismo que se ha infiltrado en la “clase política” como si fuese un virus. Los problemas de la población han desaparecido o dejado de ser la prioridad para esos dirigentes, cuyo único objetivo es perdurar. Las encuestas del CIS demuestran un mes tras otro la quiebra completa de la confianza de la población en esos “políticos” (2).

Los neoliberales (Léase Aznar, Jaúregui o Artur Mas, o Cameron en la esfera europea, o los “neo-con” en Estados Unidos, por resumir en unos nombres estas posiciones ideológicas disfrazadas de “eficiencia económica”) intentan destruir tanto "estado" como les sea posible (para eso les pagan, y de mil imaginativas formas) de modo que los poderes financieros nacionales y multinacionales (el capital, efectivamente, no tiene fronteras hoy) pueda actuar sin cortapisa estatal alguna (200 países hay en el mundo y 190 de ellos son más pequeños que muchas entidades financieras. De eso también se trata, cuando se habla, por ejemplo, de Cataluña o de Kosovo). Si además en ese proceso de desmembramiento de los Estados pueden quedarse para sí o para otros agradecidos socios, con aquello que pueda ser susceptible de negocio, sea esto la educación, la sanidad, el agua o las basuras, esquilmando a la población con impuestos y exacciones por todas partes, mejor que mejor. Hasta la seguridad se privatiza, en un proceso de mercenarismo no desconocido en otras épocas.

El Estado ha sido siempre “denunciado” por las corrientes críticas por ser un “instrumento de clase” desde el siglo XIX, pero defender el Estado “hic et nunc” (frente a las posiciones ácratas que aún perduren en algunos pensadores) es un deber de cualquier ciudadano honesto: el Estado es un instrumento racional-legal que supone un avance objetivo respecto de los absolutismos o de la arbitrariedad de los poderosos. Este concepto permitió incluso el prematuro intento del “estado proletario” que la URSS intentara y que supuso el cambio completo del mapa geo-político mundial. Sin el avance social que logró el Estado soviético, esa zona de la tierra hubiera seguido sumida en la servidumbre. Precisamente fue su éxito inicial el que provocó la reacción nazi-fascista que supuso el fortalecimiento a su vez del concepto de “Estado-fuerte” del que se nutriera la propia España franquista y la aparición de la respuesta keynesiana en "Occidente" para paliar las carencias del entonces fallido “Estado liberal”. La persistencia del modelo de capitalismo estatalizado que supone China, o la India, sociedades mucho más estructuradas que la Rusia zarista viene a confirmar este aserto: el Estado es necesario y socialmente útil; Millones de personas (800 millones en China entre 2000 y 2010) han superado el umbral de la pobreza, algo que nunca habría ocurrido sin la existencia de esos Estados fuertes que han impedido que el neocolonialismo siguiera imponiendo sus normas en esos gigantescos países.
El Estado es necesario y conveniente para proteger a las poblaciones más frágiles frente a los abusos que siempre pretenderán los poderosos, con tal de mantener sus posiciones. Por eso hoy tenemos que defenderlo y habrá de ser así por luengas décadas: El hombre capaz de ser libre y bueno (el ideal ácrata) por si mismo y sin coacción externa, está lejos de nacer.

Ciñéndonos a la Europa y a la España de hoy, el Estado es un patrimonio de la sociedad y no una herramienta de los capitalistas. Defender ese concepto de Estado es la tarea que debiéramos acometer hoy los llamados “progresistas·. Los capitalistas armados de falacias neoliberales recuperadas quieren acabar con el Estado (o manejarlo a su antojo) para poder campar a sus anchas y el pueblo, el común, tiene que apoderarse democráticamente de esa poderosa herramienta e impedir sus planes, que existen claramente y se vislumbran cada semana en las decisiones que adoptan o proponen.


Para conseguir neutralizar a esas fuerzas (algo muy difícil, pues se enmascaran entre ellas muchas personas del “horizonte ideológico progresista” (por llamarle algo) del sistema vigente, lo que dificulta su identificación para muchas personas de buena fe) es preciso constituir una alianza o bloque o serie de círculos sociales o redes o mareas o como se quieran llamar, que se consoliden como una mayoría social capaz de imponerse democráticamente (acaso la violencia, quiero soñar, ya pueda desterrarse de la política...) a los aparatos de unos partidos obsoletos pero aún eficientes en su tarea, entre otras cosas porque tienen el riego financiero asegurado que les suministran sus amos, los bancos.

Cualquier organización que se nutra de fondos “ofrecidos” por esos buitres será siempre pasto de sus maniobras. La mayoría que debe constituirse (que sociológicamente existe, aunque orgánicamente no) debe financiarse exclusivamente con los propios medios de sus integrantes y vigilar cualquier intento de hegemonía o infiltración por parte de esos enemigos del pueblo ciudadano. El capitalismo especulativo-financiero es una excrecencia innecesaria del capitalismo y debe desaparecer, por lo que nutrirse de ellos sería igual que convertirse en zombies, paralizando esa organización antes de nacer siquiera.

Los neoliberales han decretado “Delenda est el Estado de Bienestar” pero el Estado (todo Estado) es nuestro y no podrán con todo el pueblo. Pero, ¿cómo nos constituiremos? Las elecciones europeas, en las que España es una sola circunscripción, permitiría la emergencia de nuevas opciones políticas que puedan desplazar a los que están ayudando a los neoliberales en el proceso de destrucción de nuestro patrimonio, el Estado. Estas elecciones son una ocasión para constituir esa mayoría con vocación y capacidad constituyente.

Y en este punto hay que incidir en un asunto “colateral” de extrema actualidad: la Unidad de España. Esta es, por las misma razones que he usado para “el Estado” una NECESIDAD DEMOCRATICA, porque su desmantelamiento contribuiría a expoliar “más y mejor” a la población y a que se escabulleran de sus responsabilidades una buena parte de los políticos corruptos que nos han llevado a esta catástrofe social en la que millones de personas no tienen perspectiva alguna. Defender la unidad de España, como hago con vehemencia, es por convencimiento y no tiene nada que ver con ideologías fascistoides trasnochadas: Pienso en el porvenir de mis hijos y de mis nietos, que merecen una nación mucho más amable, potente y moderna que la que me recibió a mí, poco después de aquellos “años del hambre”... Una España libre y grande, porque le corresponde y lo ha sido y porque una verdad no deja de serlo porque se la quiera apropiar nadie: Una España capaz de integrar todas sus partes y sus energías, porque así lo exige una cultura que conformamos, la hispana, que es UNA de las más grandes del mundo en todos los sentidos y que es nuestro patrimonio principal. Y yo no quiero que me lo roben, ni a mí ni a los que vienen detrás Sobre esto también habrá que ponerse de acuerdo, para que aquí no sobre nadie, excepto los parásitos insolidarios que conforman el grupo de los oligarcas.

Hasta aquí una vez más me he extendido, esperando que se entienda la propuesta y que en algo contribuya a desbrozar el camino de zarzas que atravesamos.

En Mérida y Enero de 2014.


Andrés Holgado Maestre


1 Generalmente publicados en “El Periódico de Extremadura” sección “Artículo del Día”, a lo largo de los últimos tres años, y en mi propio blog en diversas entradas: “El capitalismo en crisis global “, “Otro hachazo para Extremadura”, “Partidos Obsoletos”, “Retomar la senda del derecho”, “Lllamamiento a los ciudadanos europeos” y otros que no detallo por razones de espacio. Todos los que de una u otra forma me han leído en esos espacios o en las redes sociales saben que el tema de la debilidad de las estructuras políticas en España y su posible y necesaria regeneración, me preocupa, y mucho.

2
Acerca del papel de otras instancias “no-políticas” en el Estado de hoy, ver “Dialéctica de los poderes” en mi blog: El poder judicial está fuertemente condicionado por el ejecutivo y la prensa u otros poderes están también en situaciones subordinadas o mejorables, desde una perspectiva democrática. Respecto de la “Corrupción”, se ha convertido en la segunda causa tras el paro, de preocupación de los ciudadanos; los “políticos” son la tercera. (Ver Barómetros del CIS).


(*) Podría haber elegido brujas o fusilamientos, o a Saturno devorando a sus hijos... Todo Goya es España, pero en estos momentos me parece que este perro que no sabe que hacer, salir de la ciénaga o hundirse para siempre entre las dunas, me parece la mejor metáfora de una España sin pulso...

Piedras en la charca (3).



Cuando yo era niño (antier, como quien dice) había unos bichos en la charca de mi pueblo a los que llamábamos "marrajos" y que se parecían mucho al "ambystoma jeffersoniano" este de la foto, que por lo visto sigue existiendo en México y Estados Unidos. Como hemos tenido tanta cosa de ida y vuelta entre las dos zonas (desde el pimiento a la chumbera, acaso pasando por al ajolote que es como se le llama a estas salamandras en México, y que aquí suelen llamarse tritones) yo ya no sé dónde se darían antes estos bichinos y si son los mismos...
Axolote (Ambystorma jefersonianus)

Yo si que recuerdo que parecían cocodrilos pequeñitos y enterré uno con la idea de estudiarlo "cuando fuera mayor". No he encontrado el esqueleto y creo que ya ni existen en esa charca, aunque tengo que hacer averiguaciones... Antes había tencas enormes en la misma charca, y ranas por todas partes, pero ahora me parece que no hay tanta vida...
Todo esto me ha venido a la mente porque un amigo Javier, que ha recorrido aquellos parajes, por cierto) ha echado en falta un dragón en una bandera y crías de dragones se creían los antiguos que eran estos anfibios. El otro motivo que me ha llevado al marrajo es el observar que persiste en todos los casos en Extremadura la tendencia autodestructiva de echarle la culpa al adversario político próximo de todo lo malo que ocurra, sin que quepa el más mínimo rescoldo para la autocrítica y el trabajo conjunto para mejorar nuestra tierra. 
 Ya hablemos de trenes electrificados, de carreteras, de aeropuertos, de oposiciones, de transparencia, de eficacia o de corrupción, siempre aparece el "y tu, más" para acabar con cualquier debate, por más que todos convengan en que la charca está pidiendo un buen drenaje, si se quiere que la vida resurja.
Mis marrajos se extinguieron ya, siendo carnívoros, porque seguramente antes se extinguieron otros de la cadena trófica. Hambre y sed de justicia hay... y eso pasa por trabajar todos en la misma dirección: la de la decencia.