viernes, 14 de marzo de 2014

El Undécimo: pagarás los impuestos.


Solamente hay dos verdades eternas: Dios y los impuestos, decía un ciudadano cabreado de los Estados Unidos nacientes, que debióo pensar que aquello que iba a ser Jauja sin reyes tampoco le libraba del recaudador. Y en esas estamos con lo de la Reforma Montoro, aún no nacida pero ya cadavérica. Me explicaré si soy capaz, porque hace mucho que he renunciado a la pretensión de los sociólogos sistémicos que afirman que los sociólogos no pueden dedicarse a predecir sucesos y que bastante tienen con describir y entender las cosas que pasan. Yo tengo muchas dudas sobre mi esencia de “sociólogo”, pero ninguna sobre mi condición de NO sistémico, de modo que seguiré apostando por adivinar por dónde nos van a dar la próxima pedrada, para tener a mano algún pañuelo con una moneda y taparnos el chichón o la pitera que nos van a hacer.

La undécima tesis sobre Feuerbach dice que “los filósofos no han hecho mas que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de cambiarlo”. Mutatis mutandi, esa creo que es la tarea hoy también de los sociólogos y este puede ser un “undécimo mandamiento”... De modo que voy a predecir los resultados de una reforma que todavía no existe.

La experiencia de estos años negros nos enseña que las “reformas” tan cacareadas vienen siendo negocios particulares y a lo más corporativos de ciertos elementos o grupos sociales minoritarios, que conforman todos juntos eso que se llama el “poder legítimo” en esta sociedad: Cada ministro ha “barrido para su casa” la de sus colegas, confundiendo el interés general con sus visiones particulares de la finca. Así, abogados del Estado o laboralistas al porcentaje, pedagogos al peso, economistas y auditores varios, “gerentes sanitarios” (nueva profesión de gran futuro), gabinetes de consultores expertos en obras privadas camufladas de públicas y los propios encargados del tanto tráfico escritural y mercantil (sin olvidar a los financieros que han de encauzar todos esos ahorros) han visto premiados sus esfuerzos con un trozo de la tarta del Estado que antes pareciera un búfalo y ahora parece ya un ñu descarnado y destrozado por los carroñeros. Lo de la energía y las comunicaciones es ya de traca. Desde la “reforma express” del 135 constitucional, pasando por la “reforma laboral” TAMBIEN escrita antes de tomar posesión (que propio queda este modismo) los responsables actuales de la cosa, siguiendo con “lo” de la sanidad o la educación, la reforma local, la de la administración (que todavía por allí resopla) la de la justicia o el aborto y alguna otra que vendrá, para todos ha habido.

Todas esas reformas hechas para “simplificar” han supuesto un desbarajuste mucho mayor del que ya había y la apertura de nuevos nichos de negocio (esto les gusta mucho a los del "Marketing") y han tenido unos efectos letales sobre el estado de animo y la capacidad de superación de los españoles, que estamos amodorrados contra la barrera de tanto puyazo. Así no es que se salga de crisis o recesiones, es que nos hundimos en la miseria y el desánimo.

Y ahora llega la “reforma fiscal”. Es 14 de Marzo de 2104 cuando escribo esto y todavía no se ha publicado el informe con recomendaciones de expertos consultados al efecto, por lo que no puedo saber lo que nos espera. Pero lo ocurrido en otros “negociados” me hace pensar en lo peor y el haber oído al catedrático que ha dirigido la tarea hablar de que “no hemos dejado títere con cabeza”, no ayuda: por ejemplo, la casa que sea vivienda principal va a ser considerada “una renta” y se cotizará por ella, después de haber cotizado IRPF en los ingresos dedicados en parte a esa compra, IVA en la transferencia y compra de la misma, IBI y mil tasas, gastos, comisiones y figuras impositivas más, convirtiendo la vivienda en objeto de gravámenes múltiples y sucesivos, y la propia vida de los ciudadanos en una fuente inagotable (eso creen) de ingresos para mantener a una Administración (que incluiría la Universidad, desde esta perspectiva) que pretende ser eficiente cuando lo que es en realidad es asfixiante. Esto es lo que nos espera.

En vez de simplificar el ya de por sí arcano lenguaje de los hacendistas, lo que salga será directamente ininteligible, y en vez de aligerar la administración tributaria, los ciudadanos tendremos que contratar a la fuerza un “asesor” (si somos simples trabajadores) para pagar correctamente IRPF o IVAS descompuestos, y dos o tres asesores especializados por ramas tributarias si somos pequeños empresarios, para poder liquidar las tasas sin cuento que aparecerán o se modificarán.

Esta parece ser la forma que han encontrado estos lumbreras de “crear empleo”, fomentando los trabajos innecesarios en una sociedad moderna y competitiva. Devolvernos al estado de súbditos dependientes de los amanuenses, que nunca hubiéramos debido soñar en dejar de ser.

Nos están asfixiando, y así (y este es un triste corolario que cabe hacer y del que yo creo que no hay consciencia suficiente) hasta se llega a entender que haya mucha gente que esté dispuesta a dejar este barco decrépito, aunque tengan que remar. Y entretanto, los defraudadores llevándose los euros a espuertas, para lavarlos en sus buhíos...
Ya está hecha mi predicción; ¿Va un cafelito?