lunes, 3 de marzo de 2014

Nacionalismo-Socialismo: un enfrentamiento falso.

Dedicado a los adoradores.
Watts, 1884
Ayer entrevistó Ana Pastor (jugándose el tipo...) a Marine Le Pen y esta pudo desgranar parte de su ideario. Un ideario que es tóxico y que,  explicado con la vehemencia y la asertividad de esta señora, a más de uno le parecerá "razonable", porque toca las fibras sensibles del miedo atávico que se tiene al "otro".

Pero tengo que decir en seguida algo, que Le  Pen ni mencionó, y es que la "riqueza" de Francia (de muchos de los supermillonarios que tiene) se sigue basando en la explotación ilegal de territorios y recursos que son "franceses" manu militari, y no por decisión de los habitantes de esos mismos territorios. Sus propuestas de "cerrar la puerta de Francia" cuando le convenga (¿a quién?) y creerse en cambio con derecho "divino" a intervenir en cualquier parte es sencillamente criminal.

No hay mucha diferencia, y esto es lo que más importa aclarar, entre Salmond (el escocés) Cameron (el que sólo quiere lo bueno de Europa pero no el compromiso común) Mas (el ex-honorable que abusa de su cargo para legitimar la xenofobia anti-española) y la propia Le Pen. Todos ellos son servidores de Mammon, el dios del capital, al que tratan de ocultar debajo de sus banderas, sin darse cuenta de que le asoman los cuernos por todas partes.

Todos ellos son enemigos públicos de la humanidad racional en tanto que son nacionalistas excluyentes y falaces, que menosprecian y no dudan en explotar a los pobres del mundo.


Conviene tener claras estas cosas, porque por mucha "modernidad" que quieran vender, ciertas ideologías pertenecen no ya al pasado sino al neolítico y es ahí donde están todos los citados y algunos que no cito, pero que se están poniendo de moda, otra vez, por ejemplo en Ucrania.


La confrontación "nacionalismo-socialismo", por mucho que se quiera ocultar, sigue siendo la falsa disyuntiva que el capital maneja para seguir manteniendo al mundo bajo sus botas.