viernes, 20 de diciembre de 2013

Sistema político obsoleto


Hace ya meses escribí acerca de la obsolescencia del sistema de partidos de la transición (1) por lo que cabe que repita aquí alguno de los argumentos. Esos partidos (uno ya desapareció, UCD-CDS) son víctimas de sus propios sistemas de "selección interna", que han primado siempre la "obediencia" frente a la capacidad, lo cual los ha llevado a ser máquinas grandes pero inertes en manos de unos líderes cada vez más mediocres y más venales. Eso es lo que tenemos de fondo en unas entidades, los partidos, a los que la Constitución otorgaba unas funciones que han ido adulterando con su sometimiento a otros poderes que no son los del pueblo español. Aquí incluyo, naturalmente, a esos partidos de ámbitos regionales que han hecho los mismo con sus pretendidos (por ellos mismos) "pueblos", a los que han puesto también a los pies de los caballos. Pero eso no toca hoy, porque el todo está por encima de las partes.
Y el todo es la dejación que los partidos españoles han hecho de su legal representatividad del pueblo español, al adulterar su funcionamiento interno por una parte (algunos ni siquiera  han pretendido nunca ser "democráticos" en sus estructuras) sino, lo que es peor, cediendo su papel director de la nación a poderes mostrencos que nunca debieran haber sido elevados a esa categoría que con la reforma del art. 135 han recibido. De esto, que sigue sin ser reconocido en su gravedad extrema, ya me he extendido otras veces. Pero ese es el meollo de la cuestión: Es una de las pocas ocasiones en que ese "sistema de partidos" se ha unido para un fin, y no precisamente en beneficio del pueblo.
Hoy nos encontramos con que una manada de entidades financieras crecidas hasta la nausea se reúnen y deciden chotearse del Gobierno y proponer una subida de la energía eléctrica a niveles superiores a los de cualquier país de nuestro entorno. ¿Cómo es posible esta desvergüenza? Hay que remontarse algo para entenderlo. Y con eso se explicará el título de este ensayo: Ya no son los partidos los obsoletos sino el entero sistema político en el que estamos debatiéndonos, sin orientación alguna sobre cómo se puede salir de esta miseria.
Todo estado, como superestructura social ha de subvenir a sus gastos a partir del trabajo de los ciudadanos que engloben su territrio. Esto es simplemente así, y si un estado viviese de otros fondos llegados de otras partes, NO sería un estado soberano. El que paga manda. Y quien paga en un Estado democrático es el ciudadano (por muchos recovecos que se utilicen para esconder este hecho esencial y, en consecuencia, el ciudadano es el que TIENE que mandar. Y con frecuencia lo hace.
Con esa premisa, es lógico que tengamos que pagar por mantener un estado que nos ofrezca lo que se debe exigir al mismo, pero de eso a la exacción de nuestras rentas, cualquiera que sea el orígen, por parte de unas minorías ilegítimas que se creen por encima de las leyes y del bien común, hay un abismo. Y es en ese precipicio en el que estamos ya con un pie en el aire: En España mandan las entidades financieras (y los diversos oligopolios que mantenemos) porque son los que proveen de "capital" (que previamente nos ha sido ROBADO con la aquiescencia sino es con la complicidad de algunas "autoridades" - el mapa de la corrupción bien lo demuestra) que luego "prestan" a un Estado que al parecer no puede mantenerse sin esos "créditos". 
Todo este panorama conforma una situación perversa y contraria a los principios democráticos que rigen en nuestro entorno y que figuran en nuestra Constitución, ahora vulnerada. Y eso es lo que lleva a fiascos como los de las "subastas eléctricas" en las que un grupo de entidades financieras se chotean del Gobierno, porque saben que los tienen cogidos por donde no pueden moverse.
Reirse de un ministro que ni sabe dónde cae su propia tierra natal y del Presidente que lo nombra, que hablaba de "hilillos de plastilina" ante la catástrofe del Prestige (ahora diluida en el mismo magma de presión de los poderes financieros, en su "resolución" judicial) es algo que casi ni requiere explicación. Se ríen  de ellos hasta sus "socios"  de siempre, tipo Mas y compañía. Pero explicar cómo es posible que ese Presidente encabezara una victoria electoral como la que se produjo en 2011 y que llevó a esa mayoría parlamentaria de la que "goza" es otro cantar: Nunca hubiera podido convencer a la población española ese discurso sino fuera porque enfrente (el PSOE) estaba la misma vacuidad que Zapatero supuso y que llevó a España a la más baja apreciación de nuestros tiempos. Y no se puede olvidar quién cometió la indignidad de reformar la Constitución para agradar a los banqueros.

El sistema entero está quebrado. Si somos, el pueblo, capaces de recomponerlo es mi duda. Probablemente habrá que ir pensando en hacer otro, y teniendo un cuidado extremo en los materiales éticos que se utilizan.  



(1) http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/partidos-obsoletos_679283.html