martes, 2 de julio de 2013

¿No hay nadie más por ahí?

Dehesa extremeña (Foto: Kiko Esperilla)
Ayer leí unas opiniones muy fundadas y a mi juicio incompletas, que me han hecho recordar otra historia, esta más claramente un chiste, que era más o menos así: Un pobre hombre, paseando al borde de uno de esos acantilados que pueden encontrarse en los Arribes del Duero o en Monfragüe, por no ir más lejos y por referirme a territorios hermosos pero dejados de la mano del hombre, resbaló y cayó por el enorme precipicio. Con gran fortuna para él, un tronco pequeño de un alcornoque naciente le frenó y pudo agarrarse a una de las ramas, colgando en el vacío...A treinta metros de la ladera de la que resbaló y a trescientos del río que serpenteaba debajo...

"¡Socorro! ¿Hay alguien ahí?" comenzó a gritar, esperando que sus voz llegara a alguna parte donde pudiera encontrar ayuda en una situación tan desesperada. No había donde apoyar el pie y las fuerzas se le iban agotando, gritando tan alto como podía, mientras sus manos ya sangrando se aferraban a la recia rama... De repente, cuando ya parecía todo perdido...
El cielo se abrió y una majestuosa voz le dijo: "Tranquilo, Eustaquio... (¡hasta su nombre sabía, el dueño de tal voz!) tu fe te ha salvado y podrás salir con bien de este tropiezo". "¿Que he de hacer?", preguntó Eustaquio. "No veo a nadie que pueda ayudarme..."
La voz aumentó si cabe su volumen y le dijo:
"Suelta esa rama, que se va a romper pronto con tu peso, y déjate caer. Antes de llegar abajo, tres potencias, dos arcángeles, una docena de ángeles y legiones de querubines te tomarán entre sus manos, y cual mullido colchón de plumas te devolverán al punto donde tan mal paso dieras, para poder tu continuar tu camino, porque tu hora aún no ha llegado".

"Y... "No hay nadie más por ahí?" dijo Eustaquio, sumido en la peor de las incredulidades...

Ayer leí unas opiniones muy fundadas, decía, de un líder español que da un paso al frente y trata de dar un diagnóstico y hasta casi proponer soluciones o vías de salida para una situación tan desesperada como la del Eustaquio de este cuento. Pero mi incredulidad se parece mucho a la de este hombre colgado de la rama, que ya ha visto donde llevan las promesas vacías. Ese líder omite algunos detalles importantes (Telefónicas, Leyes del suelo, Tesoreros y Vicepresidentes poco presentables...) que hacen poco creíble sus análisis y sus "soluciones"... Yo me pregunto entonces, como Eustaquio, que si no hay nadie más por los alrededores:
¿Hay algún responsable político español legitimado y con liderazgo moral suficiente para encabezar la necesaria regeneración que está exigiendo nuestra crítica situación? ¿Hay alguno no contaminado por la cesión de soberanía que se ha hecho al transformar nuestra Constitución en un contrato hipotecario lleno de trampas sin salida?

¿No hay nadie más por ahí?.

La rama en el precipicio ya no aguanta nuestro peso, y yo me quiero volver a la dehesa.

Andrés Holgado Maestre
http://extremenian.blogspot.com