domingo, 30 de junio de 2013

Piedras de un puente: Embajadores de Extremadura

Excmos. Señores Embajadores...

Escribo todavía desde la más profunda emoción que viví anoche, entre las muchas que pude disfrutar como todo el público que llenó el Teatro Romano por cortesía de las autoridades competentes y las empresas y países que conforman esa Alianza del Pacífico que hoy forman México, Colombia, Perú y Chile y esperemos que pronto crezca con aquellos otros países que se asoman, desde América, al océano que Vasco Núñez de Balboa (1) divisara por primera vez hace 500 años.

Hubo muchos momentos en los que las lágrimas resbalaban por mis mejillas, recordando tantas y tantas ocasiones como he tenido la fortuna de vivir, en esos países, defendiendo a veces a mi tierra de tanta desinformación y tanto tópico malintencionado con el que la cubren, muchas veces confundiendo a Extremadura con España y su imperio, lo cuál no deja de ser tan injusto como atribuir a todas las naciones nahuatl la violencia incardinada en las prácticas de los aztecas... 
Fueron 50.000, al menos y sólo en los primeros años del Siglo XVI, los extremeños, hombres y mujeres, que salieron de estas tierras yermas para labrarse un futuro que aquí no tenían. No fue “España” la que llevó su lengua y su cultura a América; Fue Extremadura y hasta el Rodeo texano tiene aquí su origen aunque ya lo hayan olvidado ellos,,, y nosotros.
¿Cuántos reyes de España visitaron siquiera aquel “su” imperio? Ninguno. ¿Cuántos Grandes de España se molestaron en “abandonar” sus feudos en España para atender los que poco menos que le llovían por la fidelidad de sus lacayos? ¿Cuántos de los que luego se lucraron en sus fábricas de licores con los ingenios azucareros de Cuba o Puerto Rico (o Filipinas, o …) se atrevieron siquiera a viajar a aquellas tierras, con peligros de todo tipo, en los primeros cien años? Mayoritariamente, los extremeños. América no es un “resultado” de España, que se tropezó con ella y nunca supo organizarla ni dirigirla en una forma adecuada, como nunca consiguió siquiera lograr esos objetivos en la PROPIA España, que todavía hoy arrastra la escasa capacidad de sus clases dirigentes (entonces monarquía y nobleza y luego diversas burguesías sin espíritu nacional siquiera) para organizar la nación y ponerla a la altura de la calidad de nuestro propio pueblo. Pero volvamos a la Gala del Pacífico, de la noche del 29 de Junio de 2013, en el teatro Romano de Mérida...

El Sol, en Mérida, se pone en América...
Lloré en varios momentos, de una forma leve pero imparable y uno de esos momentos fue cuando el Excmo. Sr. Embajador de Colombia, (momento que recoge la imagen) que hogaño es el Presidente pro-tempore de la Alianza, con ese verbo florido y perfecto que se conserva en TODOS esos países de una manera que ya quisiéramos aquí, se refirió, en una linda metáfora, a “las indefensas bellotas de los encinos” condenadas a ser pasto de los cochinos en nuestra dehesa para conseguir “el mejor jamón del mundo”...

Y lloré. Y cualquiera puede decirme que porque me hace llorar una cosa tan “obvia” y materialista... Debe ser que tengo lágrima fácil por culpa de la edad, dirán estos “amigos” del alma que te recuerdan de vez en cuando tus flaquezas. O a lo mejor no. A lo mejor lloraba por que recordaba yo otra ocasión en la que lloré y tenía muchos menos años que ahora. Dieciocho años menos.

Hace dieciocho años que conseguí que entraran legalmente en Estados Unidos varios jamones ibéricos de la denominación de Origen “Dehesa de Extremadura” en la que, hasta dónde yo conozco, fue la PRIMERA VEZ que entraron jamones extremeños (e incluso, ibéricos, es decir, españoles de cualquier procedencia), legalmente, en los Estados Unidos, que fueron recogidos por mi, acompañado por un Inspector del USDA, que asistió a la gala en la que se consumieron y en la que procedió a recoger los restos (ya escasos, desde luego) para proceder a su cremación reglamentaria.

Fue un hito que se logró, dentro de una acción en la que participaron una treintena de personas extremeñas, (con ausencias destacables) desde la Administración regional hasta diversas D. de O., en la que pudimos presentar prácticamente toda la producción agro-alimentaria, (especialmente, pero no sólo) de la Extremadura de 1996. Todo ello tuvo lugar en Texas. Extremadura-Texas 96 se denominó la misión, y en otro momento me extenderé en los detalles de presencias, ausencias, errores y resultados, que dan no ya para un artículo o comentario en un blog, sino para un libro, en el que solamente tendré que poner ciertas conjunciones, pues los materiales, todos, los conservo.

Ese recuerdo de personas muy importantes en una cena de Gala (Qué bien se hacen las Galas en América, ¿verdad, Srs, Embajadores?) que concluyó con la lectura de un discurso “ad hoc” que yo escribí y que leyó el Consejero designado titular de la Misión Extremadura-Texas 96, con mucho porte y casi tanto estilo como el que demostró anoche el Sr. Embajador de Colombia en Mérida, fue cerrada con un brindis que pidió el Director del Museo más importante de la Ciudad de San Antonio, quien gritó un “Viva Extremadura” en perfecto español, que todavía resuena en mis oídos y en mi corazón.

Aquel señor, Director de una entidad cultural muy importante, al igual que hiciera anoche el Sr. Embajador, habían trocado sus papeles para convertirse ellos mismos en Embajadores de Extremadura honoríficos, que es lo que yo los nombraría inmediatamente si en mi mano estuviera. Aquella noche, hace ya dieciocho largos años, yo era el indigno maestro de ceremonias de aquella cena. Apenas pude seguir con la tarea, y hube de esconderme entre unas flores, porque mi garganta se añurgaba...

He querido usar un verbo bien extremeño, añurgarse, en la confianza de que los Excmos. Srs. Embajadores ayer presentes en el Teatro Romano de Mérida, estoy casi seguro que entenderán. Los presentadores de la gala de anoche hicieron algunos comentarios, dizque jocosos, sobre ciertas expresiones coloquiales americanas, sin añurgarse en momento alguno. Lo que hace la profesionalidad. Del discurso que leyera nuestro Presidente, dejaré el comentario para mejor ocasión.

Yo sé, en mi fuero interno y aunque nadie de aquella treintena de extremeños que (cual el grupo que acompañara a Vasco, descubrieron Texas conmigo) vaya a venir a corroborarlo, que algo tengo que ver, y no me duelen prendas decirlo, en que la presencia de Extremadura en América sea un poquito menos mortecina de lo que estará condenada a ser (y no sólo por aquella cena, sino por la cantidad de trabajos que he realizado en tres de los cinco países presentes ayer en Mérida) si no se aprovechan, por las razones que sean (que muchas conozco yo, y he sufrido...) las ocasiones tan gloriosas como la que estoy recordando y la de anoche, que agradezco a los Srs. Embajadores y a quienes mas corresponda el habernos permitido gozarla.

De los contenidos musicales de la Gala, extraordinarios, hablaremos en otra ocasión... Ahora toca llamar a rebato para que no se caiga en la misma desidia en que cayó aquella ocasión, en la que me fue imposible de todo punto vencer la estulticia de algunos responsables de entonces, pese a que aposté todo por mi tierra (de la que apenas sabía nada tras salir con siete años de la misma) y renunciar a todo y volverme a ella para “perseguir”, inútilmente, a unos responsables que de tales solamente tenían el nombre.

De ahí las lágrimas de anoche. Pero quiero dejar la imagen, por si vale: Cuando el sol se vence y cae la negrura sobre Extremadura, alumbra a plena luz en nuestra América. Algunos volveremos y otro debieran ir cuanto antes para quitarse algunos pesos muertos de encima. Nuestra historia es más larga que nuestros errores.


Andrés Holgado Maestre
http://extremenian.blogspot.com


(1) Para quienes quieran ampliar datos sobre Vasco Núñez de Balboa, remito a este excelente artículo:
http://www.abc.es/historia-militar/20130222/abci-vasco-balboa-pacifico-201302211251.html