jueves, 25 de julio de 2013

Sería injusto, ¿verdad?... Pues lo será.



Seguro que sería injusto... Pues lo será:


Seguro que sería injusto culpar al conductor de ese tren por ir a una velocidad claramente excesiva en un tramo de curva cerrada después de un túnel tras una recta de kilómetros que permite la máxima velocidad. La disposición de los vagones tras el descarrilamiento demuestra sobradamente esa inercia brutal que solamente puede provenir de no haber reducido esa velocidad lo suficiente. Pero no sería justo culpar al conductor, presionado por evitar un retraso que ocasionaría gastos a la empresa... Una empresa pública, por cierto.

Seguro que sería injusto culpar a los ingenieros responsables de la señalización y de los sistemas de frenado de esas potentes máquinas, que deben desarrollar las máximas velocidades, acercándose a los límites de la seguridad tanto como las tecnologías permitan. La seguridad cien por cien no existe y además es demasiado cara... 99,5 ya está bien. No sería justo culpar a esos ingenieros porque esa es la norma en cualquier actividad, y no podemos despilfarrar medios de la empresa, pública por cierto.

Seguro que sería injusto culpar a los ingenieros que han hecho un trazado para unos trenes de alta velocidad con unas curvas radicalmente contrarias a ese principio, curvas que se explican porque ya están en la zona de acercamiento al centro de una ciudad que por sus características orográficas nunca debiera tener una estación de ese tipo de trenes en ese sitio, porque seguro que ellos habrán dicho lo mismo pero habrán sido forzados a trazar esa vía por dónde no debiera existir. Han hecho lo que les han pedido otros responsables. Hay que rentabilizar políticamente las obras y eso conlleva ciertas concesiones. Ya pagará Europa Por tanto, no sería justo culpar a esos ingenieros, de unas empresas públicas, por cierto.
Fuente: Sin determinar; El Pais, 25-07-2013

Seguro que sería injusto culpar a los contratistas que hayan realizado las obras y las señalizaciones o sistemas de software. Han hecho lo que se les pedía en los respectivos proyectos e incluso han abonado religiosamente los diversos “royalties” que se les han pedido. Son empresas privadas, pero muy solventes y honradas, como todo el público sabe. No sería justo y además sería hasta contraproducente para el empleo...

Seguro que sería injusto culpar a los responsables de las dos empresas públicas, ADIF y RENFE, que no hacen otra cosa que “defender el interés general” tal y como les viene definido por los responsables del Ministerio competente y, más allá, del Gobierno al que pertenecen. No sería justo, y además desmotivaría a los buenos “gerentes” para entrar, de aquella manera, a servir al Estado.

Seguro que sería injusto, y hasta dudosamente democrático según se encargan de aclarar los fascistoides comentaristas al servicio del partido en el poder (sea el que sea, culpar al propio Gobierno, porque responde a la voluntad popular expresada en elecciones libres y es elegido y ratificado por un Congreso que es la única voz del pueblo. De modo que no sería justo culpar a estos probos ejecutivos que obedecen el mandato del pueblo, que se expresa en las posaderas de sus diputados.

Finalmente, seguro que sería injusto culpar al pueblo, que una vez tras otra vota de buena fe a unos u otros responsables políticos para que defiendan el interés general y administren los bienes públicos y las empresas que el Estado tiene para tales fines, y sin embargo eso es lo que ha hecho este Gobierno de forma sistemática (y el anterior de forma menos explícita pero no menos “eficiente”) al ponerse al servicio de unos poderes financieros a los que tienen que servir a costa de esquilmarnos y de reducir de forma insoportable los niveles de bienestar y de seguridad que deberíamos disfrutar a cambio de los impuestos que pagamos. Sería injusto, pero eso es lo que hacen: nos culpan y nos hacen pagar a nosotros los beneficios fraudulentos de esos especuladores. Es injusto. Parece que nos invitaran a culpar al maestro armero, como dice un refrán muy español. Pero me parece que no.

Me parece que vamos a empezar a ser injustos todos. Y que VAMOS a romper la baraja de este juego, porque estas cartas están marcadas y no hay forma de que nunca gane la justicia, que es lo que el pueblo demanda. No seremos justos con los injustos. No somos ya tan crédulos. Se acabó la diversión, amigos “responsables políticos”: Vais a responder de todos vuestros desmanes.

Mérida, 25 de Julio de 2013. 77 muertos después...

Esta es la entrada en la curva de la muerte. http://www.lavanguardia.com/sucesos/20130725/54378846294/asi-pasan-los-trenes-por-la-curva-de-la-tragedia-en-santiago.html

Se trata del tunel de Angrois, después de una recta larga que permite 250 km/h, que hay que reducir a ochenta inmediatamente después del túnel.