martes, 23 de diciembre de 2014

No por mucho judicializar desaparece la política...

Coincidencias desafortunadas. 



"Cubren su antigua pompa y poderío/ pobre yerba y arena,
y el enemigo que tembló a su brío/ burla y goza en su pena.

Vírgenes, destrenzad la cabellera/ y dadla al vago viento:
acompañad con arpa lastimera/ mi lúgubre lamento.

Desterrados ¡oh Dios! de nuestros lares,/ lloremos duelo tanto:
¿quién calmará ¡oh España! tus pesares?/ ¿quién secará tu llanto"

"A la patria". (fragmento) José de Espronceda, Londres, 1829.


Dos decisiones judiciales coincidieron ayer y eso no es bueno. Coincidencia no es causalidad por mucha confusión que a veces se genere con las mismas.

Una es la decisión del juez Castro de imputar a la Infanta Cristina por colaboración necesaria para la comisión de delitos que presuntamente existen en esa causa. Algo que parece casi obvio y que en la resoulción del proceso acabará de quedar claro quienes sean los corruptores, los corrompidos y los distintos grados de culpabilidad aplicable para delitos que parecen suficientemente probados. Nada fuera de la que debiera ser la normalidad en todo Estado de derecho. Si hay delito, debe haber la pena que corresponda. Nada que decir, aparte de agradecer el recto criterio que, en mi opinión, este juez demuestra.

La otra decisión judicial, esta colectiva pues viene del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, es la aceptación de la querella contra Mas y dos miembros de su gobierno, con los detalles jurídicos que comporta, que no puedo juzgar. Pero como ciudadano si puedo valorar esa decisión. Judicializar la política es lo que hace, forzosamente, este Tribunal, que no puede por menos que aplicar la Ley pues de lo contrario perderían su propia razón institucional de existencia. De nuevo, si hay delito, debe juzgarse y castigarse adecuada y proporcionalmente.


Pero el problema en este caso (y de ahí lo de "desafortunada coincidencia" pues la naturaleza de estos dos "casos" es radicalmente distinta) es que el delito mayor que a mi juicio existe en el "caso Mas" es de naturaleza política (al tomar decisiones administrativas un ejecutivo sin legitimidad alguna para tomarlas, quebrando la autoridad del Estado) llevando a la confusión, al engaño y al miedo a millones de ciudadanos, con acciones que tendrían que haber sido impedidas aplicando las normas POLÏTICAS vigentes (art. 155 de la Constitución Española, con intervención del senado y del Ejecutivo nacional) de modo que a unas infracciones "políticas" se contestara con la decisión poítica ejecutiva, y sobradamente legitimada, del propio Gobierno.

Si se hubiera procedido a la remoción de esos cargos por no haber aplicado (y defendido) el marco legal establecido, y ello hubiera sido considerada contrafuero por alguien, esos (en ese caso Mas y su gobierno) hubieran sido los llamados a recurrir al poder judicial oportuno. Y se habría hecho justicia sin que nadie se prestara a engaño.

Pero las acciones de ese gobierno regional que ha pisoteado el marco legal establecido (para mi no hay duda alguna de ello, con una simple lectura de la Constitución, y tal como ya se había establecido en decisiones tanto del TC como del Supremo) no tuvieron respuesta política y la inacción posterior (y anterior al 9-N que nunca debió "celebrarse" por ser una burla de la ley) del Gobierno de la nación es la que ha llevado a esta absurda situación, en la que los jueces han de sancionar a unos cuantos que habrían cometido delitos "menores" aunque gravísimos, y dejar sin castigo a los que han dañado de forma clara al Estado que todos vienen obligados a defender.

Pero nadie en España parece dispuesto a exigirle al Gobierno su cuota, la mayor, de responsabilidad en esta situación. ¿O si? A lo mejor el soberano último ya tiene hecho su juicio y hasta su sentencia. Pero las cosas de este palacio (el de la soberanía del pueblo) también suelen ir despacio.

Andrés Holgado Maestre, Mérida y Diciembre, 23 de 2014

jueves, 9 de octubre de 2014

ROMPIENDO MOLDES

Romper. Algo que siempre desgarra el alma.
 
Cuando una pareja rompe, las cosas que se compartieron se quiebran en briznas de dolor que se esparcen alrededor de ellos...
El hombre sabía o creía saber que no había futuro en aquella relación. Sus pasadas experiencias le decían que su dolor sería mucho mayor si esperaba a que fuera ella la que decidiera fracturar por completo lo que ya sólo existía como rutina.
 
El deseo, ese impostor, ya no estaba presente, si alguna vez lo estuvo y fue soporte de las relaciones siempre desiguales, siempre insatisfactorias para alguno, siempre incompletas, siempre intentadas, siempre imposibles. El deseo siempre es imposible o dejaría de ser deseo.
 
Y fue imposible porque dejó de ser. El hombre decidió seguir sólo su camino, una vez más, aunque otras veces fueran ellas las que lo dejaron al borde de sus propios caminos, como quien deja un bulto para ir más ligero.
 
Esta vez fue él quien decidió irse. La mujer, en nombre de tantos buenos momentos y tanta buena voluntad como habían puesto ambos, le pidió... una sonrisa como despedida. Y que siguieran siendo buenos amigos le pidió también. Aquí se ve de nuevo, pensó el hombre, lo equivocado que están los que piensan que “todas las mujeres (o los hombres) son iguales”... Aquella mujer era mejor y única, hasta en esos momentos tan duros.
 
Por eso, quizá porque se dio cuenta en ese momento de su tremendo error, mientras la mujer sonreía, con tristeza pero con esperanza, el hombre lloró. Y lloró porque supo que era él quien perdía al tomar de nuevo el camino de la soledad. El frío camino de la soledad.
 
Una vez más ganaba la mujer y acaso por eso sonreía, mientras el hombre, rompiendo moldes, lloraba.
Todos saben que los hombres nunca lloran, pero algunos se empeñan cuando la vida duele.
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Este relato corto de hoy tiene una foto que no es real. Yo nunca lloro... lo que pasa es que a veces la luz me molesta mucho y como que se meten briznas en los ojos...  Pondremos, por si acaso una canción de un malogrado y casi olvidado cantante de mi juventud, y así nos distraemos.

Andrés Holgado Maestre. 

http://www.youtube.com/watch?v=-A0WXM4j5Yo

martes, 30 de septiembre de 2014

Delenda est el "Estado de Bienestar" o la Conjura de los listos.

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Va a hacer pronto cinco años ya que preparé una charla con este mismo tema del Estado (de bienestar) como el objetivo final de unos sujetos que ideológicamente se definen como “neoliberales” y que han conseguido con sus falacias atraer a una buena parte de “la izquierda” europea (golpeada hasta la extenuación por asuntos como el “socialismo real” o las prácticas desapariciones de los partidos socialistas (o social demócratas) en Italia (sobre todo Craxi...) y otros países. La debilitación e incluso la disolución de los Estados, vistos como ineficientes organismos de protección de los débiles (convertidos en “vagos” por los profetas de la nueva religión) se ha convertido en el objetivo de dichos “neoliberales”. La crisis que ellos mismos han provocado al deslocalizar la producción en zonas sin resistencia sindical efectiva (lo que permite elevar la tasa de apropiación de plusvalía) no ha hecho otra cosa que facilitar ese proceso de acoso y derribo de esos Estados. El poder político se ha plegado a los intereses financieros prácticamente en todo el “mundo occidental”, pero especialmente en Europa.
En el caso español incluso, el Estado franquista que heredaron los partidos de la transición (UCD-PSOE-PP-CiU-PNV) y que fue (digan lo que digan los “progresistas”) el que estableció el sistema de pensiones o de seguridad social que España tiene, arrastraba ese “vicio antidemocrático” original, por lo que era natural que “reformar ese Estado” fuera aplaudido por los citados “progresistas”, por mucho que ello fuera contra sus propias concepciones ideológicas que hablan de la necesidad de un Estado fuerte, capaz de redistribuir la riqueza de manera adecuada y justa, teniendo como modelo el socialdemócrata de la Europa del norte. Naturalmente,en Alemania el Estado federal se construye ex-novo desde principios socialdemócratas y democristianos, sin briznas de totalitarismo como aquí estuvieron y siguen estando presentes.  La "vocación" monetarista y nacionalista se percibe claramente en el logotipo de UKIP, del que más abajo hablaré.
 
Por todo ello, los “neoliberales” españoles (de nuevo cuño, pues eran y son generalmente franquistas reciclados) se encontraron con la inestimable colaboración, en la tarea de desmantelar (y de apropiarse de) el Estado, de los “socio-liberales” que encabezó el Miguel Boyer del 82, y juntar un “equipo” (Pujol, Mas, Rato, Solchaga, Guindos, o Jáureguí, si hablamos de España) o con Cameron, Draghi y otros cuantos en Europa, que sirven al capitalismo especulativo que pugna por repartirse la tarta de los Estados europeos, tanto más proclives a la caída en sus redes cuanto más débiles sean sus dirigentes y menor la educación política de sus poblaciones.

De hecho, ese grupo (Almunia o Duraô o Juncker pertenecen a la misma “escuela”), se ha infiltrado en las instituciones europeas y en todos los gobiernos “débiles” y/o venales como es el caso de los PIGS y de los países que formaron parte del extinto Pacto de Varsovia. El Estado de Bienestar no tiene quien le escriba, por si se entiende: Ya no es un “mal necesario” ante el empuje del “Socialismo real” (por lo visto, declarado muerto y enterrado) sino que es “Un mal” simplemente, y se le puede destruir sin miedo a reacciones desde una izquierda desarmada ideológica y hasta políticamente.

Toda Europa pues, con sus jugosos ingresos fiscales y sus grandes estructuras sociales (educación, sanidad... todo lo que define o definía el estado de Bienestar) se convierte en pasto para esos grupos financieros que controlan los flujos monetarios y los precios de los recursos básicos. 500 millones de paganos, sin Estado que los proteja o lo que es peor, con Estados que contribuyen a mantener a esas poblaciones inermes ante los abusos de los plutócratas de fuera y de dentro. Esa es la “Conspiración de los listos”, que no son capaces de desvelar, perdidos entre sus tácticas y sus negocios, los representantes delegados por la población general, a la que se mantiene persiguiendo quimeras como “las troikas” o “las castas”, sin ser capaces de definir perfectamente el virus anti-social que tenemos inoculado.

Curiosamente, la reacción más importante contra esa dominación impuesta por el capitalismo sin otra patria que sus intereses, proviene de los países con mayor formación política, en la forma de nacionalismos que tratan de preservar sus propios valores sociales que ven amenazados por fuerzas externas. Me refiero al Reino Unido y Francia (pero no sólo) donde UKIP o el FN suponen una reacción que hasta podría ser positiva desde la perspectiva del mantenimiento de Estados, como el francés, que son paradigmas de bienestar social y que se encuentra también bajo amenazas serias de los neo y los socioliberales. Ni que decir tiene que el hecho de que estos partidos tengan un componente “nacionalista” encorajina a los supuestamente “internacionalistas” encuadrados en esa “izquierda general” que se encuentra sin norte y sin saber que camino tomar. 
 
Como si no estuviera más que probado (o acaso sea por eso) que los “socialistas” han antepuesto históricamente sus respectivos “nacionalismos” (y hasta tribalismos cabría decir en algunos países) a los intereses de una clase obrera e internacionalista en la que ya no cree casi nadie. UKIP y FN suponen entre otras cosas una reacción a una “globalización” que sienten como amenaza a sus culturas, y esa amenaza sin duda existe.

Hay que defender al Estado y a la cultura propia, porque el Estado protege a los débiles (de ahí la radical maldad del neoliberalismo belicista e insolidario, incluso generacionalmente) y la cultura protege también frente al pensamiento único que se trata de implantar. 
 
Los Listos Conjurados no prevalecerán, si los ciudadanos somos más inteligentes y no nos dejamos cegar. Ellos son muy pocos y nosotros tenemos que recuperar el Estado, los Estados, porque en ello va nuestro bienestar y el de nuestros mayores, y sobre todo el de los niños que hoy están llegando a un mundo que tiene que ser solidario o desaparecerá.

Andrés Holgado Maestre, en Mérida y Octubre de 2014.

lunes, 11 de agosto de 2014

Parábola para iniciados, 2. Piedras y Cordilleras.

El Cielo y la Tierra no tienen benevolencia,
para ellos los seres sólo son perros de paja.
El sabio no tiene benevolencia,
para él las gentes del pueblo sólo son perros de paja.

Tao Te Ching. Laocio;
V 49 A12

En Septiembre de 2011 escribía yo una Parábola para iniciados que explicaba algunas cosas relativas a los chivinos que mi amigo Francisco había oído que de vez en cuando soltaban nuestros antepasados por nuestro risco preferido y que volvían de siglo en siglo a vigilar como iba la cosa... Ahora ya no se sueltan chivos (tan tiernos ellos) sino cabrones redomados que te pueden hacer un siete y algo más como te pillen en una de sus embestidas. Pero se siguen practicando rituales antiquísimos para "salvar a la tribu" y de esto va, también esta parábola. Lo único complicado de entender en esta historia es cuales son las "tribus" a las que nos referimos, porque los delitos a purgar y los cabrones si son reconocibles fácilmente.
 

En unos altos cerros desde donde alcánzanse a ver con suerte hasta el Mediterráneo, o por lo menos una neblina que hace las veces, se refugian los hechiceros de la tribu para calmar a su único y verdadero dios, Mammon, por muchos nombres que reciba, y desde esas altas cimas arrojan a un cabrón de los dos que han llevado al efecto (antes eran chivos, pero vieron que con eso no se calmaba al ídolo). Uno de los cabrones (o machos cabríos si queréis ser fisnos) se le degüella y se le desangra sobre el ara sagrada de la tribu, para que se perciba claramente lo compungidos que están los lugareños con sus comportamientos que pestes tan mortíferas les han traído.

Se mata a ese mal bicho y se limpia el altar con sangre nueva... hasta los aztecas o los mayas, por remontarnos a culturas exóticas hacían cosas parecidas. Pero el rito de purificación es más preciso en las culturas mediterráneas (¡dónde va a parar!) y no se limitaban a sacrificar a una "representación" del mal sino que (por eso llevaban siempre dos) al otro cabrón lo dejaban suelto, vivito y coleando, para que se estableciera tranquilamente en otra parte y se llevara consigo el mal que ellos, naturalmente, no merecían.

Debía funcionar, pues hasta nombre recibió en distintas lenguas esa costumbre ancestral: El chivo expiatorio o el cabrón emisario, que portaba los males de la tribu y aquí todos felices comiendo perdices. Una especie de "potlach" o fiesta colectiva que también se llevaba a cabo entre tribus mucho más arcaicas allá por Vancouver o cerca, cuando Juan de la Cosa llegó con la buena nueva... Cosa vieja por demás pero la gente sigue tragando sapos y culebras cuando de salvar a la "tribu" se trata.
A los de las otras tribus, que los parta un rayo, que para eso son "otros"...

La parábola no necesita explicaciones. Pónganle, queridos niños, los nombres y las caras que quieran a estas tribus y a estos cabrones, al sacrificado y al suelto, que cada uno tendrá reconocidos a los suyos. La ilustración que yo pongo es simplemente para aquellos lectores a los que les gustan más las estampitas.

En Mérida y Agosto de 2014, (que ya son ganas).

Andrés Holgado Maestre, hechicero titulado de los vettones del medio.


miércoles, 16 de julio de 2014

De Dios; que existe.


De Dios; que existe.

Siempre me llamó la atención que Descartes, el que estableciera el principio de la duda metódica se rindiera tan pronto en este peliagudo asunto... En la cuarta parte de su Discurso dice:
“et que par conséquent il est pour le moins aussi certain que Dieu, qui est cet être si parfait, est ou existe, qu’aucune démonstration de géométrie le sauroit être.”... Si podemos pensar en la perfección, es que esta existe y además se llama Dios. Pues nada, a mandar... 
 
Esa misma perplejidad en la construcción lógica del pensamiento me ha invadido esta mañana leyendo a uno de los maestros del pensamiento sociológico a quien admiro por lo demás. Se trata de D. Emilio Lamo de Espinosa, que hoy diserta sobre la monarquía en El País y su legitimidad. (1). Y ese es un tema que me fascina... Comienza hablando de las creencias históricas irracionales, la santidad de las tradiciones y otras consideraciones que NO servirían hoy para legitimarla. De acuerdo en todo. Afirma, siguiendo a Weber del que Lamo sabe lo que no está en los escritos, que “hoy es imposible la legitimidad tradicional” y sería “intransferible una legitimidad carismática”. También de acuerdo, aunque no comparto demasiado el carácter carismático aplicado a Juan Carlos I, como luego veremos...

Basa la legitimidad en una votación de la monarquía en 1978. Esto no lo comparto, pues se votó una monarquía, subsumida en un paquete constitucional inseparable y que mejoraba notablemente las condiciones anteriores, bajo unas condiciones de presión inaceptables en una perspectiva democrática, condiciones que se impusieron al proceso iniciado con la muerte de Franco y en el proceso de transición 1975-1977. Ahí hay muchas sombras que no permiten tanta rotundidad. Y ello por no hablar (Lamo no lo hace) del “golpe” del 81.


Sorprendentemente en un filósofo, sigue “justificando” la bondad de las monarquías desde un punto de vista del bienestar social u otros índices, poniendo a las monarquías escandinavas como ejemplo. Como si la cultura de esas naciones no tuviera nada que ver y la “monarquía” fuera la causante de su ética. Ni que hubiera olvidado a Weber, en este punto: Le deben más  a Lutero que a sus reyes esos pueblos. Frente a las cinco monarquías (incluye a Japón, también) se le olvida mencionar las decenas de monarquías absolutamente impresentables que hay en el mundo. Igual que repúblicas, que como bien menciona en sus cuentas, hay decenas que no cumplen los mínimos exigibles desde una perspectiva democrática. Añado que eso es tanto más cierto cuanto que sus poblaciones nunca han salido de la condición de súbditos, porque alguna monarquía autóctona o imperialista así lo hiciera. No me valen esas cuentas, D. Emilio.
Y ahora viene la guinda. Si hablamos de España, cuál sería la alternativa, se pregunta y se contesta ¿La república? Dice sin ambages que es “lo más racional” pero (De Dios, que existe...) los españoles ya lo hemos intentado DOS VECES (ignora el número de monarquías FALLIDAS que hemos tenido antes) y ambas ilusionadas repúblicas desembocaron en guerras (¿Causadas por las Repúblicas, D, Emilio? Esa es la pregunta que debiera hacerse) e incluso afirmando que salimos de una larguísima Dictadura GRACIAS a la monarquía... El colmo.

La monarquía de Alfonso XIII aguantó GRACIAS a una Dictadura y una segunda Dictadura fue la que IMPUSO una vuelta a la monarquía extinta. Fue la lucha política de unos cuantos españoles con conciencia suficiente de ciudadanía la que llevo a los equilibrios de la “transición” sin guerra...

La Tercera República española (que no es continuación de la II, en mi perspectiva del "problema") será igualitaria, solidaria y por tanto unitaria, y laica, con una población, la española, que no arrastra ningún estigma sino que puede constituirse perfectamente y de una vez por todas en ciudadanía consciente y dueña de su destino. La III República, que existe (hasta bandera le hemos puesto)  porque la pensamos muchos, no tiene porque fracasar. Lo que ha fracasado, otra vez, en España, ha sido otra monarquía incapaz de evitar la corrupción instalada y sobrevenida en un sistema de dominación que no es ni tradicional ni carismático, sino simplemente opaco e indecente.

Si la República es “lo racional”, maestro, acabará siendo real. Solo nos faltan los republicanos, y desde luego me hubiera encantado que se encontrara Vd. entre ellos. Sigamos dudando, que es mejor.
Viva la III República.

(1) http://elpais.com/elpais/2014/07/14/opinion/1405358062_448651.html

jueves, 12 de junio de 2014

La III República de España

Prefiero ver a España antes  roja que rota.

Esas palabras dijo un líder de la derecha española en los años 30, cuando España se desangró y perdió pie con respeto a los países  grandes europeos de entonces, y reflejan bastante bien la conciencia clara que muchos tenemos acerca de que España, por mil razones basadas en más de dos mil años de historia común, es una realidad cultural y social que merece toda clase de esfuerzos para que se mantenga unida. España NO es un invento de políticos del tres al cuarto que piensan que pueden redefinirla cada vez que convenga a sus personales intereses. Y no lo va ser ahora.

 Por eso quiero salir al paso inmediatamente de lo que ocurriera ayer en el Congreso de los Diputados de España, donde se defendieron hasta cuatro Repúblicas por parte de varios grupos distintos. Uno, (IU) defendió la II República con escarapelas tricolores y discursos muy poco consistentes acerca de un referendum dentro del marco de esta Constitución, con muchas de cuyas partes no estoy de acuerdo. La III República no puede ser continuación de la II, como no puede ser continuidad con el período impuesto por la fuerza que acabó con la misma, por muy positivo que algunos pudieran considerarlo para sus intereses. La violación de las leyes solamente puede conducir a violencias de una u otra manera.

La argumentación sibilina de ERC acerca de que "las esperanzas de los demócratas españoles se llama República Catalana" no es más que el enésimo intento de estos insolidarios de hacerse una república para los ricos y dar de lado a los trabajadores de toda España que la hemos construido, sea en Cataluña o en Gijón, o dondequiera que el Estado o los particulares han proporcionado trabajo a nuestra población. Si Cataluña se desgajara de España, la fractura social que se produciría en la propia Cataluña podría suponer la destrucción de esa sociedad para siempre. Y lo saben todos.

Exactamente igual ocurre con los burgueses vascos y los montaraces que quieren otra República basada en mitos inventados o en promesas izquierdistas que se alimentan, ambos, del abuso de una España a la que han enseñado a odiar, ocultando que los principales explotadores de esta península allí radican. Todos sabemos cual sería el destino de esos grupos sociales como esa fractura de España se produjera y dejara de ser nuestro país la excusa para sus desmanes, bien contra los trabajadores, bien contra la población "no asimilada".  La ruina. Y lo saben todos.

Una cuarta República Gallega salió a relucir por no ser menos, puesto que la absoluta desidia y latrocinio al que se han entregado los "poderes centrales" y los autonómicos basados en la misma incompetencia y corrupción, que amenaza ahogar por completo al país entero (excepto sus élites que son las beneficiarias de esta situación que se viene arrastrando desde hace décadas, ha llevado a Galicia y a otras zonas a la desesperación y a tratar de buscar vías propias, viendo como el chantaje permanente de los burgueses perifericos (con sus perros de presa propios) al Estado "central", ha conseguido cotas mayores de inversión y trabajo en aquellas zonas.

Por todo esto "mi" República, la III República Española que yo defiendo y seguiré defendiendo aunque sea sólo y para la que he propuesto esta bandera, será una sola república española, unitaria, de modo que toda la nación sea indivisible, sin federalismos asimétricos o similares, que no tienen fundamentación alguna, igualitaria, condición derivada de lo anterior y necesaria de todo punto: Todo español ha de ser igual en todos sus derechos y oportunidades, al igual que en sus obligaciones hacia nuestra sociedad, en cualquier parte del territorio, y laica finalmente, por obvia necesidad de no establecer diferencia alguna por razones ajenas a un Estado racional-legal que es lo que debe ser un estado de hoy. Una República Española, la III, capaz de contener a todos los españoles, independientemente de sus posturas políticas, en un sólo cuerpo legal y en una cultura compartida sin igual en el mundo.

Las repúblicas partidistas o parciales de las que hablaron ayer  no son mis repúblicas. Esta sí.

Y espero llegar a verla, porque estoy seguro que son decenas de millones los españoles que la querrían, cuando asumieran que la vida política de la nación es algo suyo a lo que no deben ni tienen porque renunciar.

Andrés Holgado Maestre, en Mérida y Junio de 2014.

lunes, 9 de junio de 2014

El sistema está en crisis...

CRISIS DE SISTEMA.

Hace ya tres años que el sistema está en crisis probablemente imparable porque la codicia de ciertas personas no conoce límites y después de haberse "apoderado" impunemente del Estado mediante el infame artículo 135 ya piensan que no tienen freno.
Esta crisis sistémica, con partidos "de gobierno" disolviéndose como azucarillos en el café caliente de sus contradicciones tiene a un PNV maniatado, un CiU sin otro futuro político que la persecución desde un lado u otro de sus dos caras, un PSOEsin pulso alguno excepto en los sitios donde aún representa a cierta clase "obrera" (decir que hay obreros en Extremadura o Andalucía es mucho decir: la composición de "clase" del PSOE en esos territorios es más de bajo funcionariado y capas de subempleados o desempleados) y un PP que ha perdido 6 millones de votos en dos años y pico, cuando todo el mundo, desde pensionistas a clases medias que eran su apoyo, están percibiendo con claridad que gobiernan para otros intereses. La descomposición de este sistema de partidos (y sus adláteres tipo UPyD, que cifra su "defensa de la unidad de España" en su entrada en el grupo neoliberal (ALDE) del Parlamento Europeo al que esa unidad (cualquier "unidad" les importa un pimiento) es un hecho.
La abdicación de Juan Carlos en este contexto, diga lo que diga el intoxicador oficial del régimen, viene a confirmar la caída del sistema de la transición y se orienta a evitar, mientras puedan, que esa crisis sistémica se lleve por delante a la propia monarquía, que es el gancho del que penden todos los privilegios ilegítimos que se arrastran en España desde la etapa franquista en la que se creo, manu militari, el ESTADO que vino a suplantar la legalidad republicana que emergió cuando Alfonso XIII abandonó España, en lo que constituyó una abdicación de la Corona de facto.

Las cosas están así planteadas y la "encuesta" escala 1:1 que ha supuesto la elección de eurodiputados en circunscripción única (pese a todas las trampas introducidas por esos politicastros que nada respetan la voluntad popular) no ha dejado lugar a dudas para cualquier analista político: El sistema salido de la transición, en ninguno de sus "territorios", resulta ya estable porque la población ha empezado a decir "basta ya" a TODOS los responsables, que son esos mismos líderes que reciben mes tras mes la consideración de "mayor problema del país". La corrupción y el desempleo que esta genera son en una gran medida culpa de esa "clase política" abyecta, y de los bancos a los que sirven.
Si alguien tiene otro análisis, que lo exponga. Y concluyo: salir de una crisis sistémica exige, como condición necesaria salir del sistema o cambiarlo de arriba abajo o de abajo arriba. Esa es la situación en la que estamos. El agua está baja y hay que unir los puentes. Suerte.