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jueves, 10 de mayo de 2012

Piedras fractales


Un fractal me regala Victoria, y en mi vida me he visto en tal aprieto...


Esta belleza matemática casi Escheriana y algo Bachiana para mi gusto, por el ritornello que yo vislumbro, y que me han regalado, la quiero convertir en un homenaje a muchas personas que me han hecho soñar en este universo virtual que se hace más grande cada segundo, imitando al Universo real. Y digo que es Bachiana por esa especie de bucle que adivino y porque oyendo el quinto concierto de Brandemburgo mientras se deja uno llevar por estos hilos sin fin, se experimenta un placer estético impagable. Al menos para mí.
En el diseño se encuentra una visión Victoriosa (1)que abre ventanas al mundo de la perfección conceptual que sólo la matemática permite. Sólo los números y los números solos pueden dar cuenta de tanta belleza como el universo alcanza.
En el grabado se funde una personalidad que agoniza entre dos pastores: Francisco Elchico, entre las gredas de su Risco y sus cabras indómitas, y Chacho-Chacho, (también repetitivo el tío, como como las pulsaciones de un corazón sin freno) el pastor Masai que tiñe de gris oscurísimo hasta sus cebras...
Muchos otros personajes veo yo ahí... La Espada afilada, la rosa púrpura de Zafra, la Titania desprendida de sus cielos, las reinas de Las Vegas que no juegan al azar, las ninfas temblorosas que una vez vivieron en Proserpina, las dehesas mágicas de la Serena, las sabanas, con una tilde escondida, dentro de un romance sefardí...
Y 2300 coralistas en un cerro con 2300 años de historia, y extremeñas que nacen donde quieren y españoles que quieren escaparse de estas tierras y sueñan con América en cada pueblo. Y unos hijos en diáspora centrada, con Extremadura en su propio centro.
Extremadura en el alma, la naturaleza en el corazón, el número y el orden en el cerebro. Sueños de Libertades siempre esquivas o gacelas que luchan por su vida. Y la diosa Ataecina sobre todos esos sueños, encadenada en un laberinto sin tiempo.
Y todo en marcha... hacia un futuro de progresión sin límites, porque el infinito existe. En una vorágine de escape organizada en un caos aparente pero cuerdo... en cuerdas que se extienden por el espacio, en un océano de infinitas palabras.
Gracias a todos los que sin querer me ayudáis a forjar mis sueños. A mi maestro en los números, Robert, sin el que nunca hubiera entendido su belleza. Gracias, Victoria, por plasmar todos los sueños en esta joya.
Vale.

1Victoria Postigo es la artista creadora del milagro.

sábado, 26 de febrero de 2011

Piedra en el muro

Piedra en el muro
 
(Sobre los uniformes escolares)

Prietas las filas, recias, marciales
Nuestras escuadras van
Cara al mañana, que nos promete
Patria, justicia y pan. (1)

(1) En otras versiones, paz, pero esto no es esencial en el contexto que nos ocupa...)

El trozo de himno que antecede, que como saben los viejos del lugar pertenece a unas canciones que cantábamos todos en los años cincuenta, fue lo primero que se me vino a la cabeza cuando una amiga me preguntó mi opinión sobre el uniforme en la escuela. Tema peliagudo este de los uniformes en las escuelas públicas. Porque en las privadas no hay caso: existe y punto; se da como un hecho dado y consumado, que forma parte usualmente del “ideario del Centro” y que se acepta como tal por los padres sin debate alguno: lo toman o lo dejan. Es pues un ejercicio de libertad. Este es el quid de la cuestión, la libertad.

Y la libertad se cede, en los centros privados, de forma absoluta. Se alega que el uniforme tiene carácter didáctico en tanto que evita la discriminación entre niveles de riqueza (y por tanto de vestimenta o de ostentación) entre los alumnos, pero la realidad es que se constituye en un elemento diferenciador del propio centro y un elemento de identidad grupal de los alumnos respecto de los “otros” niños no uniformados (o uniformados de otra forma). No es un elemento nivelador en ningún caso sino diferenciador, es un signo de pertenencia a una tribu determinada. Y esto es así aún en grado mayor cuando el uniformado tiene carácter general como ocurre, por ejemplo, en Japón o China (sistemas feudales y serviles ambos aunque uno se proclame democracia liberal y otro dictadura proletaria).

Todo lo que se oponga a la libertad es intrínsecamente perverso (como los niños...) pero la libertad es tan irrenunciable como imposible: Sin represión no habría cultura, según San Freud. Nada que hacer, entonces. La escuela es un institución cerrada (aunque lo disimule) y por tanto tiende a ejercer su poder formativo en un modo u otro. Su misión es uniformar; de ahí sale hasta el lenguaje. El niño necesita seguridad y la uniformidad es un factor que favorece ese aspecto: soy igual a los demás, al menos en esto. El aprendizaje de la libertad, como el de otros valores superiores, no pertenece a la escuela ni puede impartirse prematuramente.

Si las apetencias de poder de los “formadores” se calman imponiendo el uniforme, bienvenido sea. Pero hay que mantener la vigilancia: el poder tiende a no limitarse (por eso puede y por eso caen  los dictadores  - que creen que su poder no tiene límites -  con tanta facilidad en las psicopatías). Escuela, Iglesia, Ejercito, Cárcel, Sociedad al fin, son contenedores de la libertad humana. Lo único que podemos intentar es hacer esos contenedores más flexibles y agradables. Esa es la tensión necesaria de la libertad frente a la necesidad y ese es el legado que se puede dejar a nuestros hijos: el anhelo de la libertad.

Empezamos con un canto franquista y otro canto, de otra escuela, dice:

       Daddy's flown across the ocean                    Papá se fue cruzando el océano
      Leaving just a memory                                   Dejando sólo el recuerdo
Snapshot in the family album                                Fotos en el album familiar
       Daddy what else did you leave for me?        .          ¿Papá, qué más me has dejado?
Daddy, what'd'ja leave behind for me?!?            ¿Papá...!¿Qué has dejado para mí?
                All in all it was just a brick in the wall.               Al final solamente era un ladrillo en el muro 
All in all it was all just a brick in the wall.    Todo lo que era: un ladrillo más en el muro
"A Brick in the Wall" Part 1 (Waters) Traducción libre; ponedle la música  de Pink Floyd y gana mucho... Os incluyo un enlace que servirá:
http://www.youtube.com/watch?v=VZbM_MIz4RM

Me temo que no  le contesté claramente  a mi amiga, pero quiero pensar que no hay respuestas claras. Yo al menos no las tengo. El caso de la escuela en  Cataluña, por ejemplo, me hace pensar en lo coercitiva que puede ser la institución para muchas (todas) las personas. ¿Qué hacemos con los uniformes entonces, sino banderas?

Andrés Holgado Maestre

Julio, 2010