miércoles, 9 de abril de 2014

Piedras contra la Constitución.

Reformar la Constitución es la salida que le proponen Rajoy y Rubalcaba a los independentistas catalanes, sabiendo ambos que esa reforma sería imposible de hacer en el caso del PP que nunca podría votar una partición de España por razones obvias de acuerdo con su propia ideología y en el caso del PSOE, siendo palmaria la vacuidad que supone ofrecer "federalismo" a quienes han demostrado negro sobre blanco su pretensión de "estatidad" única. Es una oferta vacía, que además no haría otra cosa que retrasar el problema, agravándolo al aumentar las personas que pensarían que esa independencia era algo viable y conveniente, lo que sin duda no es. Soluciones falsas por tanto.

Reformar la Constitución, queriendo respetarla, sería un proceso muy laborioso cuando afecta a derechos fundamentales (exigiría una redacción por una cámara que tendría que disolverse, hacer unas elecciones y ser ratificada por la nueva
, algo que de ninguna manera sería posible en una nación, España, que para entonces estaría desangrada y rota socialmente, entre otras cosas porque hay una mayoría social REPUBLICANA (aunque no se exprese como tal, pero que está votando consistentemente a partidos que defienden en sus programas "máximos" esa forma de Estado) mayoría que intentaría, legítimamente, que puesto que se reformaba la Constitución este sería el punto central de esa reforma, lo cual llevaría a crear problemas adicionales al "supuesto" problema que se quiere resolver, que no es otro que el sentimiento de injusticia relativa que se comete contra Cataluña cuando otros territorios de España (País Vasco y Navarra) tienen condiciones fiscales mucho más favorables.
 
De eso es de lo que se habla aunque no se diga, y esa es la razón de una adscripción al "soberanismo" que no sería tan atractivo para millones de españoles en Cataluña cuyas raíces están siendo aplastadas por aquel Govern, si no se lo estuvieran vendiendo con estos argumentos, por otra parte insolidarios y falsos. El problema no es cuántos impuestos se pagan sino cuán decentes sean los que los administran.
 
Reformar la Constitución, cuando se la quiere destruir en su potencial democrático, sin embargo, es sumamente sencillo y la prueba es la infame reforma que propuso Zapatero y aprobaron con nocturnidad tanto Rajoy como el partido principal que apoya a Mas, CiU, e incluso el PNV; la reforma del 135 , que supone dejar postergados TODOS los derechos fundamentales para encumbrar el derecho a la usura, fue aprobado por todo ese bloque y se hizo como si fuera una simple enmienda "técnica" que no obliga a ese proceso complicado antes citado.

¿Se pretende acaso hacer algo parecido con el "derecho a decidir", que de repente fuera la cúspide de nuestro sistema y se aprobara mediante alguna argucia leguleya similar? Bien claro está que esa no es la intención de PP y PSOE, pues bien saben que la UNIDAD de España es principio esencial con el que no se juega en este país, por mil razones.

Entonces se ve claro lo que pasa: Para el 135, PNV y CiU votaron a favor porque sabían que eso era destructivo para España y destruir España (apropiarse de la parte que les toca, hecha con el esfuerzo, el trabajo Y los CAPITALES del resto del país) es su objetivo siempre presente. De ahí que el demostrar que la Constitución Española se podía convertir en papel mojado, intercambiable por cromos (impresos en cédulas, créditos o billetes puros y duros) tan fácilmente, era coherente con su estrategia, independientemente de que el contenido de la reforma fuese uno u otro. Cuando seamos independientes, pensarían, ya pondremos a los bancos que ahora nos imponen el 135 las condiciones que nos parezca. Por cierto, sería más que interesante saber qué entidades financieras estarían apoyando a esos independentistas, tanto vascos como catalanes...

Por esa razón hubo aquel "consenso". Para destruir nuestra Constitución se votó el 135. Y lo lograron.
La pregunta es qué es lo que pretendían el PSOE o el PP con esa operación que equivaldrá a corto plazo a su propio suicidio político. Entregar la hegemonía al poder financiero negando la superioridad de la esfera política (la Constitución, nada menos) en las decisiones de gobierno, es un error de tal calibre que provocará, antes que después, la apertura de un nuevo proceso constituyente en España porque esta Constitución ya no sirve para expresar las necesidades de la población sino de minorías sin legitimidad alguna. Por algo las opciones a la izquierda del PSOE no votaron el 135 pues su "instinto de clase" les decía que no era bueno. Curiosamente, ahora olvidan ese eje y apoyan la división de España por intereses burgueses, algo que ya explicarán algún día, porque discurso no les faltará.
 
 Deslegitimar el Estado es deslegitimar todas las instituciones que de el emanan y eso es lo que han venido haciendo Zapatero, Rajoy, Mas y Urkullu, cada uno con sus "motivos". Y un territorio puede tener un Estado o ninguno (es pensable, al menos) pero nunca dos Estados, porque eso se llama guerra.
De modo que, puesto que no cabe la reforma de la Constitución, hablemos de otra cosa. Por ejemplo, de otra Constitución.
En Mérida, a 9 y abril de 2014, cuando otra primavera ataca...