viernes, 23 de mayo de 2014

La gloria no está en la meta.


Dejadme que os diga una cosa, amigos capitalinos que vais a Lisboa. Seis horas os va a llevar como poco el camino, porque no hay AVES ni falta que hacen, ni siquiera trenes que hagan la ruta normal del Tajo, aunque vías haya... Seis horas de ilusiones y alegría cuando vengáis, que se osa van a hacer más largas y tristes a la vuelta a la mitad de vosotros. Seis horas de camino y otras seis, doce horas de ruta hasta la meta. La meta de Lisboa la conseguirán algunos, y con ella la efímera gloria, y la meta de vuestros desvelos en Madrid la conseguiréis todos al regreso. Feliz viaje y feliz regreso para todos.


Pero dejadme que os diga una cosa: La mitad de ese tiempo de viaje vais a ver unos paisajes de ensueño como no habéis visto algunos ni en el mejor HD... La mitad de ese tiempo de viaje vais a ver una tierra, muchos de vosotros, que son la misma raíz de vuestra existencia porque en ella nacieron vuestros padres, y sentiréis muchos esa sensación de deja vu  que suele acompañar ciertos ambientes.

Apenas vais a ver ciudades, porque las autovías las dejan de lado para que no estorben (en Madrid hay tantas autopistas que quienes estorbáis ya sois vosotros) y apenas vais a ver pueblos excepto en la lejanía, como sembrados al tresbolillo. Apenas vais a ver gente, excepto acaso a los ajetreados empleados de alguna gasolinera, y eso si no es también en régimen de autoservicio...

No os equivoquéis: ese trozo de viaje medio vacío se llama Extremadura y ojalá pudieras disponer de medio día para salir de esa ruta de asfalto y pudierais pisar por un momento la escarcha de la mañana y escuchar el cantarín sonido de un regato, mientras alguna avefría salta por entre las peñas o un buitre leonado sobrevuela el cielo infinito que veréis desde el asiento. Y hablar con algún paisano...
Ese vacío en vuestro viaje se llama Extremadura y es la gloria. Probad a conocerla los que nunca la habéis visto o a recuperarla quienes de aquí procedéis. Esta gloria durará mucho más en vuestras retinas que ningún gol en la meta que buscáis. La gloria que buscáis no está en la meta; está en el camino que vais a atravesar. Miradla. Respetadla.

Buen viaje, hermanos.


Andrés Holgado Maestre, Mayo y Mérida, 2014
(Fotografía: Kiko Esperilla)