lunes, 5 de agosto de 2013

Reconocimiento de culpa: 30 kilómetros por hora.


Reconocimiento de culpa
 
Hace unas cuantas jornadas que se produjo el terrible descarrilamiento de un convoy ultra-moderno en un trazado que solamente tiene dos años desde su inauguración y poco más, es de suponer, desde su construcción. En el mismo día de la catástrofe, y después de ver un video publicado en La Vanguardia (http://www.lavanguardia.com/sucesos/20130725/54378846294/asi-pasan-los-trenes-por-la-curva-de-la-tragedia-en-santiago.html) y filmado desde un tren similar, me atreví a afirmar que el trazado era el principal responsable de la tragedia (“Ese trazado responde a criterios políticos y no técnicos. Tienen que denunciarlo y asumirlo los responsables” V. FB, 27 de Julio 13:31) e incluso hice un boceto literario del recorrido que debiera tener la búsqueda de responsables de ese accidente que nunca debiera haberse producido, dadas las inmejorables estadísticas que los trenes de alta velocidad y de velocidad alta (eufemismo más político que técnico para jugar a la satisfacción de los intereses electorales de los partidos y no las necesidades, más o menos creadas artificialmente, de lo ciudadanos) tenían hasta el momento en los ya largos años de funcionamiento en España, y como corresponde además a unas tecnologías que son punteras y por tanto deben ser seguras a niveles superiores a los tradicionales.
 
Mi “esquema” lo recogí en http://extremenian.blogspot.com.es/2013/07/seria-injusto-verdad-pues-lo-sera.html, con cuyo título quería inducir a buscar la justicia de la necesaria reivindicación de la responsabilidad, ante las víctimas y ante la sociedad, yendo más allá de las inmediatas que se dirigirían, como así ha sido, al conductor del convoy... No sería justo, decía yo. No sería justo, sobre todo, detenerse ahí, en la “anécdota” de QUIEN conducía ese tren, frente a la categoria de las causas que nos han llevado a ese duelo.
 
La velocidad en ese tramo, parece ser que era de 80 kms./hora y el tren salió del túnel (situado al final de una recta de velocidad máxima) al doble de velocidad para encontrarse con esa cerrada curva que inicia el lazo diseñado para poder entrar en esa estación de Santiago. Viendo el video y repasando el trazado se percibe sin ser experto la locura que supone el hecho mismo de que un tren de alta velocidad pueda ir a una estación encajonada como lo está la de Santiago, por razones lógicas dada su orografía. El AVE o como quieran llamarlo NUNCA debiera tener una estación en un sitio que obligue a forzar de esa manera sus maniobras.
http://www.heraldo.es/noticias/nacional/2013/0/02/fomento_refuerza_seguridad_curva_del_accidente_santiago_otros_tramos_244452_305.html
Inaugurar esa línea en vez de hacer OTRA estación, o forzar adelantos en las obras en Galicia fuera de los criterios técnicos establecidos llevó a la dimisión del primer Presidente de Adif nombrado por el PP a primeros de este año, y son las causas últimas de esta tragedia. Ahora, ADIF y RENFE anuncian una revisión de sus protocolos y esa curva pasa a ser considerada como de 30 km./hora de velocidad máxima. 

Demasiado tarde. Ese cambio supone una aceptación implícita de los errores en los que han incurrido en estos años de desatinos en la búsqueda de una “eficiencia” y unos “ahorros” que solamente redundan en pérdidas de seguridad y de bienestar (si extrapolamos esas políticas más allá del problema ferroviario) a las que nos llevan esos conversos del neoliberalismo - con las siglas que quieran usar - que nos gobiernan.
Este cambio supone, en suma, un reconocimiento de culpa, del que todos los ciudadanos debemos tomar nota. Ahora, que los jueces dictaminen lo que proceda en derecho. Pero para la ciudadanía, al menos para mí, las responsabilidades políticas deben también ser asumidas.

 Que expliquen, por ejemplo el haber transferido la titularidad de esas vías (y de toda la red ferroviaria de España) a ADIF dos días después del accidente (esperemos que no sea una ardid para rehuir las responsabilidades últimas, que son del Estado) y luego dimitan y rectifiquen esas políticas que nos empobrecen como sociedad.


Andrés Holgado Maestre. Sociólogo
En Mérida (España) y Agosto, 2013.