miércoles, 11 de julio de 2012

Una piedra en el camino del capitalismo: Los especuladores.


El capitalismo es potente para satisfacer las necesidades de la población, y de ahí su hegemonía aparente en el mundo actual y sobre todo respecto de las anteriores formas de organización de los sistemas de producción (esclavismo y feudalismo, como dos sistemas definibles, por más que ciertas “propiedades” de unas u otras formas de organización muestren grados notables de impregnación y transmisión a sistemas posteriores en la evolución histórica. No merece la pena extenderse aquí en un importante asunto, cuál es el de la supuesta “progresividad” de la historia, que ha sido demasiadas veces negada por la realidad para que pueda ser considerada: La historia no tiene finalidad, por más que ciertos grupos humanos aprendan de sus errores y tiendan a no repetirlos... mientras viven. Dejaremos este tema para otro momento.
Esa superioridad del capitalismo se fundamenta en su racionalidad económica (contabilidad desarrollada) y científico-técnica (a traves de la pomposa Organización Científica del Trabajo, desde Taylor al JIT, o de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones que se derivaron en buena medida de esos planteamientos racionales y de calculabilidad previos. Además, este sistema de producción es susceptible de utilizarse en todos los sistemas políticos, y tiene una flexibilidad y adaptabilidad notable a cualquier entorno administrativo.
La libertad de mercado con la que el capitalismo suele ser asociado (asociación más aparente que real, como sabe cualquier experto que conozca, por ejemplo, las barreras de entrada a determinados sectores productivos...) supone una libertad real de los sujetos para desarrollar sus iniciativas y cambiar asi su vida y su entorno. El potencial de cambio social del capitalismo se multiplica por este efecto sobre la psicología y los comportamientos individuales.
Velocípedo del S. XIX
El capitalismo se presenta como burgués y asociado a la vida y las necesidades urbanas en Europa y como industrialista (trufado de inmigración y aventura) en América o Australia y finalmente adopta la forma de “capitalismos de Estado” en el llamado “bloque socialista” (que incluiría a China...)
Por tanto, todos hablan de un capitalismo “triunfador” en el mundo de hoy pero el huevo de la serpiente está puesto e incubándose... El enemigo mayor del capitalismo está instalado dentro del mismo y se llama “Capitalismo especulativo”, también llamado “financiero” y, en consecuencia, no productivo, en términos socialmente relevantes. Como ocurre con el vehículo que ilustra este trabajo, la fuerza del sistema se genera en el círculo grande, pero el pequeño define la dirección de todo el sistema...
Estos capitalistas, acaso 4.000 personas en todo el mundo, producirán el desastre para los 7.000 millones que formamos el mundo hoy. Están instalados en el sistema financiero, y desde ahí influyen en el sistema político, en el universitario y en el cultural, en cada uno de esos planos con unas herramientas y unas estrategias mejor definidas que ningún otro grupo de presión. Estos personajes son el verdadero enemigo del capitalismo y del potencial liberador que comporta. Como dijera nuestro Serrat: Entre esos tipos y yo hay algo personal...