domingo, 13 de febrero de 2011

Piedras en su tejado

El FMI acaba de publicar una evaluación de su desempeño entre 2004 y 2007 que no tiene desperdicio. Afirma que la jerarquización de un pensamiento uniforme hace que no puedan avanzar las opiniones críticas o discrepantes con la "corriente principal" y que ello hizo imposible que se detectara, antes al contrario, la existencia de una crisis en ciernes que se produjo justo al final de ese año pero que se venía gestando desde mucho antes; lo de Madoff es el exponente de que unas regulaciones inexistentes podrían provocar la catastrófe que ocurrió.
El Director del FMI de ese período dimitió (nadie ha dicho nunca que fuera por impotencia para dirigir la institución) pero que se sepa nadie más lo hizo: la prácticas denunciadas deben seguirse dando. ¿O es que alguien piensa que la sumisión es exclusiva del FMI y de los economistas?
Humildemente, yo me atreví a criticar en junio de 2010 algunas exageraciones de uno de los brillantes pero confusos economistas ultraliberales que forman el núcleo pricipal del pensamiento económico actual (puede verse el texto completo en "Piedras en la vía" en este blog) y aunque terminaba diciendo que

"Nada les detiene a la hora de arrimar el ascua a su sardina y ocultar los mecanismos verdaderamente responsables (...)que los mantienen, a esos economistas y a otros servidores de ideas de segunda mano) en sus suculentas nóminas (...) y, sobre todo, a quiénes pretenden engañar, con tanto aparato econométrico, tanta tasa y tanto índice y tanto número que pretende aparentar verdad donde solamente existe imagen? Todos los responsables de este absoluto descontrol que ha creado la especulación y el latrocinio masivo de los grandes capitales financieros mundiales deberían ser escuchados solamente cuando pidan disculpas."

parece que han empezado a disculparse, por lo menos los del FMI, que es donde están los mejores, echando, de alguna manera, piedras sobre su propio tejado. ¿Se disculparán también los no tan buenos pero sí más listos, que pueblan las otras instituciones financieras, públicas y privadas, por supuesto, de tanto daño como están haciendo?
Me gustaría verlo.