domingo, 12 de mayo de 2013

15-M: Camino empedrado; El socialismo es la solución.


El 15-M es el camino. El socialismo, la solución.

(Necesidad de definir conceptos, para una espontaneidad inevitable y un corolario necesario)

Dos años ya...


Pasando el testigo; el futuro es suyo.

     El llamado 15-M es la consecuencia de un vacío ético e ideológico que se ha generado en la política española casi desde el mismo momento de la transición, cuando cristalizaron las ansias de cambio de y de recuperación democrática después del oscurantismo medieval ideológico y político en el que nos sumió el franquismo que consiguiera vencer en la guerra civil y sobrevivir a la derrota de sus aliados en la Segunda Guerra Mundial, al desvanecerse el impulso antifascista por el miedo al “avance” de las fuerzas socialistas entonces representadas militarmente por el Ejercito Rojo soviético. A España le tocó el triste papel de mantenerse como sociedad sometida al poder militar de un “dictador amigo” antes que correr el riesgo de una libertad que pudiera conducir a la “pérdida” de otro país que hubiera podido caer en manos del ahora “enemigo” comunista... Futuribles son lo que hubiera ocurrido si España en 1945 hubiera vuelto a la democracia, pero no fue así y en nuestra peculiar “transición” se forjó el estado de cosas que hoy sufrimos; el déficit democrático que arrastramos y del que el 15-M es una manifestación.
     Esa cristalización de la voluntad popular indudable de cambio que la sociedad española tenía entonces (tras la modernización social inducida por el turismo o la emigración forzosa a Europa), fue una cristalización en el sentido más propio de la química: a partir de un estado fluido y maleable como lo es siempre cualquier sociedad humana, la materia social cambia a un estado sólido aunque quebradizo, como el cristal, (a menos que hablemos de diamantes, pero eso requiere una pureza de la materia originaria que estamos lejos de tener como colectivo) y que fue el fenómeno que entonces muchos definimos como “el desencanto”. La rutinización de un cambio que no respondió a las expectativas de la población ilusionada. En el espectro de “la izquierda” la renuncia al marxismo por parte del PSOE (con todo lo que tuvo de deshonestidad intelectual y de quiebra de una tradición de análisis de la realidad y de pensamiento político fue el toque de clarín que llamó a un anquilosamiento y un deterioro moral de la “política” en la que se instaló nuestro país desde 1982.

     Esto es así, por más que los cambios que se produjeron en España hayan sido innegables, pero más fruto de la inercia modernizadora de la influencia europea (incluso con fondos que se nos “debían” desde el Plan Marshal) y el retraso provocado por el franquismo, si se quiere, que fruto de la voluntad política de los gobiernos que se han sucedido y turnado desde entonces: El PSOE manteniendo una pose progresista (negada de raíz por comportamientos infames que no es preciso detallar aquí) y el PP afirmando unas “políticas liberalizadoras” que han escondido su sentido patrimonial de un Estado que no se reformó, propiciando una vuelta a los “buenos viejos tiempos” de las democracias “orgánicas” y las mayorías silenciosas.
     Estos dos partidos (con el pagado “apoyo” de las derechas perifericas, CiU y PNV) son los que han dejado la tierra yerma para la participación democrática activa de la población y no ha dejado espacio para una nueva generación social que intenta marcar su impronta en la política, como cualquier generación pretende: la gente quiere ser tenida en cuenta, en grados diversos según sea su nivel de preparación y de desarrollo social. Y ESTA sociedad NO se siente representada por ESTOS partidos. Cuando Monago repite y otros abundan en la idea de que “los temas fundamentales de nuestro tiempo no son de derechas ni de izquierdas” no solamente está haciendo una afirmación cargada de ideología desmovilizadora, sino también refleja una intuición certera: Esos problemas no son de ESTA derecha ni de ESTA izquierda.
     El 15-M y el camino de búsqueda de alternativas iniciada (o fortalecida en su masa crítica, cabría decir) por ese movimiento tiene esta razón de ser: el fracaso de los partidos de la transición para dar soluciones a los problemas de la sociedad española.
     Que el socialismo sea la solución, tal como afirmo en el título, requiere alguna aclaración previa aún: Toda referencia al socialismo aquí hecha se refiere a una teoría política basada en una cierta supremacía de lo colectivo sobre lo individual y de ninguna forma a los partidos que se autoproclamen “socialistas” (sea este el PSOE o el PSI (?) o el PSD) que pudieran ser tan representativos del socialismo como el PP o el Partido Liberal británico lo pudieran ser de conceptos como “pueblo” o “libertad”. El socialismo es mucho más complejo que cualquier plasmación política concreta, incluso aunque adopte la forma de Estado. Es necesario definir conceptos para entenderse, y no dejarse engañar por etiquetas.
     El socialismo es la única salida para el mundo entero (y por tanto, para España) si se pretende un mundo sostenible, que de ninguna manera puede soportar la ineficiencia absoluta y la anarquía absoluta (en la que los poderosos medran) que YA se ha declarado en forma manifiesta con la CRISIS actual, iniciada en 2007 pero gestada mucho antes.
    El capitalismo especulativo propio de la “sociedad occidental” se desploma ante su incapacidad para controlar ya los flujos monetarios o de las mercancías que han escapado hacia otras zonas del mundo, junto con el trabajo, y que solamente mediante la guerra podría intentar mantener “bajo control” (algo que ya ha empezado a hacer en el Mediterráneo, desgraciadamente). La crisis es de Occidente y de su sistema obsoleto de acumulación de capital “falso” al no tener como base de su crecimiento el trabajo y la economía real, sino la especulativa; un sistema que se convierte en materia incontrolable en manos de un sistema financiero que pretende imponer sus criterios criminalmente individualistas a los poderes públicos y a la población, sin ningún otro fin que su beneficio. Lo ocurrido con la infamante reforma de la Constitución Española del artículo 135 es la plasmación de ese proceso de sometimiento de la política al mostrenco poder financiero.
     El que eso sea una pretensión absurda hasta el escándalo no los ha frenado: NADA puede estar por encima del interés público y general, por definición, porque las sociedades no funcionan por “ukases” nada más que en tanto se quitan de encima a quienes los quieran someter. Si los responsables de modular el interés general, que no son otros que los ciudadanos electos para ello (que no “políticos” como les gusta llamarse) renuncian y ceden esa representación ante los bancos, pierden toda legitimidad política y el cambio de sistema se impone. 
    En esas estamos, les guste o no a los electos de hoy. La hegemonía de la política (de la sociedad) sobre la economía es la condición necesaria (aunque no sea suficiente) para la libertad de la gente y es a eso a lo que se puede llamar y yo lo hago, socialismo. Y eso es lo que, creo, defiende el 15-M.
Feliz aniversario y sigamos definiendo conceptos. No queda otra.

Andrés Holgado Maestre
Mérida, 12 de Mayo de 2013