miércoles, 26 de septiembre de 2012

Piedras y bilis.

Este texto no va a ser fácil de que lo envíe y se publique en los medios de comunicación y acaso lo abra sólo a los amigos de las redes sociales y en este blog, de difusión bastante limitada. La bilis se me está sublevando en estos días y así es como estoy viendo las cosas...
Ayer fue el 25-S y hoy y mañana seguirá, previsiblemente la movilización alrededor del Congreso. No hay apenas obreros en la misma, porque apenas quedan obreros en Madrid que no estén aterrorizados por la posible pérdida de su trabajo. No hay agricultores en Madrid, porque apenas quedan y no pueden desplazarse a manifestaciones. No hay empleados en Madrid que no les pase como a los obreros y en días laborables no se puede estar en la calle hasta tan tarde... No hay apenas empleados públicos en Neptuno o al menos no tantos como otros días, porque esta convocatoria es algo vaga en su planteamiento. Todo esto lo deduzco del aspecto de los manifestantes en las retransmisiones que he podido ver.
Casi todos son jóvenes dsempleados y acaso desahuciados para siempre de este sistema social. Y estos si tienen todo el tiempo, para su desgracia, para manifestarse aunque no sepan que dirección tomar. Si a alguien le parece exagerado lo que digo, y lo que vendrá ahora, que piense que puede decirse de una nación que tiene cerca de un 30% de desempleo total y que en el grupo de jóvenes alcanza a más del 50%. Si eso no es un sistema social en crisis...
La situación es sociológicamente explosiva y acaso pre-revolucionaria, pero al Gobierno y a otras ramas del Estado parece ser que les trae al pairo. Siguieron votando medidas antisociales y siguen machacando a la población, y no sólo metafóricamente. La foto que ilustra el texto, de ayer, es bien expresiva. Ese anciano se está manifestando, con toda seguridad más por sus hijos (incluso por los de los policias que lo arrastran) o nietos y no por él mismo, que ya tiene mucho más pasado que futuro.
Los poderes del Estado se creen seguros tras los bien equipados  cuerpos policiales. No son conscientes de que no cuentan con apoyo real alguno entre la población, de no ser por "el sentido del deber" y la responsabilidad que los ciudadanos han demostrado y que a ellos les falta. Los ciudadanos están obedeciendo sin ninguna convicción y más bien convencidos más cada día que están siendo sometidos a una estafa monumental. Y todos estamos siendo agredidos. Incluso esas mismas fuerzas de seguridad.
Alguien tiene que ofrecer una salida a esta destrucción planificada de un sistema político-social que se plasmaba en nuestra Constitución y que está siendo atropellada cada día, en cada pueblo de España. O se le da un cauce a esta sociedad que no sea el que el noliberalismo desalmado propone o estallaremos en el caos. En cuanto converjan los grupos que están siendo excluidos y la desesperación pueda más que el miedo, diremos NO y no podrá pararse el desbordamiento. Y la culpa no será de los ciudadanos sino de los que están provocando la miseria de todos.