martes, 21 de junio de 2011

El verbo y yo

El verbo y yo

Hay veces que ciertos pensamientos se agolpan de una forma tumultuosa que no permite una expresión tranquila, pausada, reglada y acorde con la lógica formal que se le exige a la prosa, cuando se pretende bien escrita. Hay que recurrir entonces al lenguaje poético – y al verso libre, más aún cuando uno no ha tenido la fortuna de tener los años de escolaridad suficiente para escribir dominando las rigurosas técnicas que la lírica tiene.
Ese agolparse de ideas me ocurrió la otra tarde, en la Feria del Libro de Mérida, cuando una tormenta de una violencia inusual nos obligó, a mi hijo y a mí, a refugiarnos durante cerca de una hora en una carpa dónde unos poetas se dedicaban a leerse y a deleitar a la gente con sus palabras. Primero fue la tormenta y luego lo agradable de aquella atmósfera tan especial la que nos hizo quedarnos, un poco más allá de la lluvia. Y se me vinieron de golpe estas palabras encadenadas, que hube de escribir apresuradamente en la solapa de un libro recié comprado. Dicen así:

El verbo y yo.

La palabra labra y surca la tierra del pensamiento
y construye formas firmes dónde sólo barro hubiera
La informe masa viscosa que existía antes del verbo
cuando vino éste a darle sentido y alma a su forma

No estoy hablando de dioses
que también son construcciones
del hombre y de sus palabras

Estoy hablando de mí, como lugar en que habitan
centenares de poetas, millones de pensamientos
y miles de sensaciones que en palabras se tornaron.


Y eso fue todo. Ceso la lluvia y, saltando sobre el barro, regresamos a casa. Si esto es un poema, será casualidad, pero a mi me gusta y me sorprende todavía, como si lo hubiera escrito otra persona. Os lo regalo, amigos, a los que lo quieran.


Andrés Holgado Maestre. Sociólogo
En Mérida (España) y junio, 2011.
http://extremenian.blogspot.com