martes, 17 de mayo de 2011

Piedras en ruinas: ¿Dónde está Europa?

¿Dónde está Europa?


Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora
campos de soledad, mustio collado,
fueron un tiempo Itálica famosa.
...
Esos versos eternos de la “Canción a las ruinas de Itálica” de Rodrigo Caro (1573-1647) muy bien hubieran podido venir a la memoria de los que contemplaron la Europa de 1945, al acabar la terrible guerra (una de las decenas de guerras en los últimos trescientos años de un continente proclive a la autodestrucción... En cambio, en 1951 se daban los primeros pasos para la constitución de la CECA, con la que se ponen los cimientos de un monumento político, el más importante acaso del mundo, dedicado a la racionalidad, a la paz, al sentido común y a la colaboración (eso sí, se les coló, quizá inevitablemente, la burocracia, que no se puede tener todo...) que vendría en llamarse, con el tiempo, la Unión Europea.
El objetivo primero y principal era hacer imposible la guerra, controlando los elementos necesarios para hacerla, fomentar la igualdad entre los países que la formaban, de modo que se favoreciera la estabilidad que vendría propiciada por una convergencia de intereses y de situaciones que habría de ser el cemento de la cohesión de esa unidad política racional. Esos eran los objetivos y la base ideológica se estableció desde la democracia cristiana y la social-democracia (limpias de extremos nacionalistas, tan dañinos en la historia europea y despojadas de cualquier pretensión mesiánica o totalitaria) en un equilibrio y una apuesta difícil (de ahí los avances siempre trufados de sinuosidades) pero que acaso era la única apuesta posible. Y supieron hacerlo y avanzar en ese proceso, contra tantos problemas y agoreros que vaticinaron su fracaso o denunciaron como “un mero mercado” lo que iba claramente mucho más allá.
En los 70 las crisis del petróleo y sus secuelas económicas (más fuerte que la de ahora, habría que decir, y más real) sirve a Europa para salir reforzada y ampliada, con una clara visión de que unida puede ser más operativa en un mundo que empieza a ser percibido como una economía globalizada. En los 90, la desaparición del telón de acero crea unas nuevas condiciones en Europa que modifica los equilibrios preexistentes, comenzando a aflorar (aunque todavía en forma débil) algunas fracturas (Croacia-Serbia y de nuevo Francia-Alemania representando cada una posturas contrarias en algunos conflictos) en las posiciones internacionales de una Comunidad cada vez más fuerte económicamente pero sometida a una debilidad política estructural, pues no en balde alguno de sus países punteros tiene (y mantiene) intereses geoestratégicos distintos. Aquella crisis, en cualquier caso, parece reforzar a europa, pese a todo, pero a quienes favorece en forma clara es a los defensores a ultranza del neoliberalismo, que se piensan (quizá demasiado pronto...) triunfadores sobre un “socialismo real” (el soviético) que pareciera desintegrarse.
Luego se verá que no fue tanto así: China y varios otros países (entre ellos la propia Rusia y su esfera) se encargarían empeñarse en seguir vivos y activos...
Y así nos plantamos en 2008, cuando una crisis financiera (aún hay división de opiniones sobre si es una burbuja accidental o una estafa monumental) planteada en un entorno prácticamente salvaje al dominar absolutamente la teoría económica los neoliberales citados (no se conoce un economista en Europa que defienda un Estado potente, mientras que son centenares los que quieren jibarizarlo) hace que en Europa se olvide de los principios de la convergencia defendida hasta entonces y una vuelta a la defensa de los “intereses nacionales” que conduce a la práctica dinamitación de las estructuras de las ayudas europeas, que desvían sus fondos de una forma clamorosamente oculta hacia los rescates finacieros de... los bancos nacionales comerciales respectivos y de los grupos nacionales más poderosos.
Pareciera que un observador neutral podría recuperar a Caro y decir:

Y a ti, a quien no valieron justas leyes,
fábrica de Minerva, sabia Atenas,
emulación ayer de las edades,
hoy cenizas, hoy vastas soledades,
que no os respetó el hado, no la muerte,
¡ay!, ni por sabia a ti, ni a ti por fuerte.

El paro y la desigualdad se instalan en distintas zonas europeas y dentro de los propios países, de forma que la convergencia que tan difícilmente se había ido consiguiendo se pierde en pocos años y crecen unas diferencias insoportables, agravadas por la ampliación, por otra parte inexorable y coherente con los propios principios fundacionales de la Unión, de un modo que resulta muy extraño entender que Alemania (por ejemplo) tenga tres veces menos paro que España, (ello no es óbice para que un banco español compre bancos en Inglaterra o Polonia, como si fuera un nuevo Craso, con lo que el PIB per capita de España cada vez sería menos comparable al de otros países de su entorno) o que, en la propia España, en Andalucía se triplique el paro existente en Euskadi (ambas con gobiernos regionales socialistas, por eso las destaco). ¿Que ha pasado con Europa? Cómo otro autor clásico español, Jorge Manrique, dijera, antes aún que Caro:
No mirando nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.
Andrés Holgado Maestre. Sociólogo. Mérida (España) y Mayo, 2011.http://extremenian.blogspot.com

Parece que el Euro no tiene vuelta atrás y no hay formas de que cada país pudiera salir de esta situación de desigualdad, que solamente favorece a los poderosos, países o personas. ¿Dónde están los líderes de la socialdemocracia, desaparecidos o en vías de extinción en Francia, Italia y otros sitios?. ¿Dónde los democristianos, devenidos en Berlusconis?. Sigue Manrique, previendo el futuro:
¿Qué se hizo el rey don Juan?
Los infantes de Aragón
¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto galán,
qué fue de tanta invención
como trajeron?

¿Quién salvará a Europa y a lo que ella representa de decencia en un mundo asilvestrado?. Esta es la cuestión central acaso: o la socialdemocracia equilibra las situaciones de las gentes en el mundo, en todo el mundo, o la disgregación y el enfrentamiento (la barbarie, se decía antes) volverán a adueñarse del planeta. Los felices 2000 del liberalismo desbocado se han disuelto como el azúcar en el agua, y con Manrique, lloramos por la perdida prosperidad falsa y relampagueante:
...aquella prosperidad
que tan alta fue subida
y ensalzada,
¿qué fue sino claridad
que cuando más encendida
fue amatada?

Y vuelve Rodrigo Caro a contemplar las ruinas del edificio de una Europa que era un sueño de la razón y se ha convertido en una pesadilla de los mercados. De ser ejemplo moral y ético para el mundo, parece haberse convertido de nuevo en una jaula de grillos...

...pero mal pido el único consuelo
de todo el bien que airado quitó el cielo
Goza en las tuyas sus reliquias bellas
para envidia del mundo y sus estrellas.

Andrés Holgado Maestre. Sociólogo
En Mérida (España) y Mayo, 2011.
http://extremenian.blogspot.com